Los que se meten bajo la oscuridad del faldon

viernes, 17 de julio de 2009

Una historia de Amor y Sacrificio

Una historia de Amor y de Sacrificio.

Cada primavera, sale Jesús a las calles de Granada, con inmensa Gloria y porte Real, asombrando a todo el mundo incluidos los escépticos y los agnósticos. Se pasea durante unas horas por las calles de algún barrio al azar, y se reencuentra consigo mismo, mientras atraviesa silenciosamente las naves catedralicias. Y con esa infinita dulzura que desprende y atesora, se nos presenta en Granada al llegar la primavera, y a todos los que esperamos que se repita una y otra vez la misma historia. La que tantas veces nos han contado y en la que tantas veces hemos sido participes, inconscientemente la mayoría de las veces. Una historia de Amor y de Sacrificio.

Una historia con “R” de Redención con mayúsculas, que los cofrades celebramos como solo sabemos hacer nosotros, fruto de siglos de aprendizaje, de fe, de cristianismo y de catolicismo que se hace por unas horas evangelio vivo en las calles. De devoción y apego a nuestras tradiciones. Una historia que muchos no entienden, y que pocos aun comprendemos. Una historia que no es otra cosa que la manera de “presentar” ante los ojos de los demás, los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, hijo único de Dios…….. Dios de Dios, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero……

Con “R” de Realeza….. con “R” de Redención….. con “R” de Rescate

Y digo bien, que Jesús se nos presenta. Porque Él se hace presente y penetra en nuestras retinas de lleno, impactando en las conciencias dormidas, mientras de fondo se vislumbran parajes de ensueño que por un momento nos transportan a una tierra lejana… Jerusalén… Y Jerusalén se hace Elvira, y su Realeza entra a lomos de un borrico dócil y alegre, acompañado de algarabía y sabia nueva, juventud divino tesoro, y de un bullicio gentil que lo aclama, mientras accede a Granada atravesando arcos, pórticos y corazones, entre palmas y ramos de olivos…… ¡Hosanna, hosanna!.. Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel”……..

Él sonríe, pues aun sabiendo lo que le espera, la multitud de niños que lo acompaña le hacen olvidar por un momento su irremediable destino. Y ahí es donde está y reside su grandeza. Es un hombre, bueno, un niño grande, al que le cuelgan los pies del borrico, tanto que casi los lleva arrastrando por el suelo, y así quiso presentarse ante nosotros en Granada. Porque en el fondo Jesús desprende una humildad serena y amiga, que nos hace fijarnos en Él y anclarnos a su mensaje cual ancora plateada fondeada en la mar majestuosa de sus palabras y en el cielo infinito de sus promesas.

Y así comenzó todo…… y así lo hacemos saber cada primavera a los cofrades de Granada.

En mis hermandades Jesús ya no muestra esa sonrisa en sus labios. La misma con la que entro entre brisas cuasi veraniegas y susurros del agua, que en nuestra ciudad es espejo del alma, donde se miran los niños, con los ojos abiertos de par en par, buscando la imagen de un cristo que mas adelante verán ajusticiado y no comprenden el porque.

En nuestra cofradía de lunes santo, más bien no se vislumbra ningún atisbo que nos haga el presagiar que Jesús nos vaya a mostrar ninguna sonrisa más. Esta se ha ido borrando consumida por la maldad del hombre, aquel mismo que lo aclamaba tan solo un día antes. Cuantos de nosotros lo hacemos a diario. Cuantas veces le fallamos y lo que es peor, lo seguiremos haciendo. Nuestra condición humana es tan mezquina y tan ruin, que solo postrarnos ante su dulce mirada nos estremece el alma y nos encoge el corazón. Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandisima culpa.....

Mientras tanto, en la Magdalena su divina majestad, aquel que entro a lomos de un borrico entre la alegría y los cánticos de su pueblo, ahora se encuentra ante la terrible soledad que muestran los condenados a muerte. Tan solo unas horas antes, se encontraba rodeado de amigos, cenando e impartiendo misterios que en tardes de domingos de ramos, hacen catequesis plástica del sacrifico de su cuerpo y de su sangre…… signo inequívoco de unidad y banquete pascual, en el que el alma se llena de gracia y nos acerca un poco mas a la vida eterna.

Ahora mientras escucha desde el interior de la fortaleza romana, el clamor de un pueblo que pide su crucifixión, se encuentra solo, abatido, azotado, humillado, burlado, escarnecido y maltratado. Pero se encuentra solo. Y en su infinita y eterna soledad, recuerda……

“…Esa noche era distinta. Una noche de luna llena, de claridad serena y silencio eterno que dejaba escuchar el canto de los grillos en Getsemani, mientras daba un paseo entre olivos comendadores. Desde el cenáculo donde había impartido una vez mas su magisterio se dirigió al monte a orar, presa de un pánico “humano”, que a duras penas podía disimular ante sus apóstoles. Mientras paseaba, un halo de misterio recorría las murallas de la antigua Jerusalén, en las que se avistaban las luces de las muchas casas aun encendidas en las que celebraban la pascua o fiesta del paso, en la que festejaban su escape del cautiverio de manos de los egipcios. Que cosa mas curiosa…. celebraban de noche una fiesta con “R” de Rescate del pueblo judío por mediación de Dios (Yahvé) y escasas horas mas tarde hacían Cautivo al mismísimo Hijo de Dios…

Jesús mando descansar a sus discípulos bajo las sombras inquietantes que la luna proyectaba entre los inquietos olivos, movidos por una suave brisa con tintes sombríos y maléficos, y se retiro unos pasos para orar. Sus presentimientos se convertían en angustia y aunque estaba preparado, su condición humana lo volvió frágil, débil…. ¡Abba, Abba, aparta de mi este cáliz! Pero la tentación y la bajeza del ángel caído no pudo hacer mella en su corazón. ¡Hágase en mí, según tu voluntad!..... En su agonía en aquel huerto legendario, sudo sangre, anticipo de que su misión en este mundo estaba a punto de ser cumplida.

Mientras despertaba a sus apóstoles, los cuales quedaron dormidos, un tumulto luminoso los sorprendió en medio de la noche. Un tropel de gentes, encabezadas por un conocido del Maestro se acercaba entre el olivar, antorchas en mano, buscando como a un ladrón a quien días antes oraba en el templo sin nada que esconder, solo mostrando su preciosa sonrisa y sentando cátedra con cualquier palabra salida de su boca. Judas se le acerco, le llamo Rabí y consumo su traición con un beso. Un beso en la mejilla de Jesús…. De nuestro Jesús del Rescate…… “Judas, Judas, con un beso entregas al Hijo del Hombre”. Al momento se abalanzaron sobre el los guardias del templo, armados con sus bastones y cuerdas, y lo apresaron al albor de las tinieblas.

Jesús seguía recordando en ese patio romano, aborto en su soledad, las lágrimas vertidas de camino a la casa de Anás, el Suegro de Caifás, cruzando el puente del Cedrón, atravesando empinadas escaleras, atado de pies y manos….. No fue ni por asomo, igual que cuando atravesó corazones y pórticos, arcos y empedrados a lomos de un jumento que hacia las delicias de los mas inocentes.

Llegaba el momento…… uno de los que nos marcan como cofrades y más en nuestra cofradía de lunes santo. En esa casa, Anás y algunos de los sacerdotes del templo lo interrogaban y le increpaban con falsos testimonios, pero el no contestaba…. hasta que uno de los Sumos Sacerdotes le pregunto: ¿Eres tu quien esta agitando al pueblo??

Jesús respondió: ¿Por qué me preguntas? Pregunta a los que me oyeron en el templo. Ellos saben lo que he dicho... aquel fue el momento.

El momento que nos marco a todos y que nos marca cada vez que nos acercamos a la parroquial de la Magdalena. Justo tras pronunciar esas palabras, Jesús, nuestro cristo maniatado, humilde y totalmente entregado, fue golpeado en su rostro, en su mejilla, con un palo. Los guardianes del templo solían utilizar este arma, para golpear a la muchedumbre que se agolpaba en el Templo los días en que se realizaban las ofrendas. Un golpe, seco, duro, sin miramientos, atizado con la habilidad de un ejecutador acostumbrado a estas lides y que dejo en el Señor un moratón que aun hoy es visible. Que hoy día se hace verdad, como dice bien un buen amigo, en su amoratada mejilla, en la mejilla mas bonita de Europa (va por ti pregonero).

No contentos con el trato dispensado a Jesús en casa de Anás, lo trasladaron ante Caifás. Al salir de aquella casa, junto a un fuego se encontraba Pedro. Sus miradas se cruzaron y en aquel momento que increpaban a su pescador de almas, este negó por tercera vez conocer al nazareno. En aquel mismo instante el gallo cantó.

Amaneciendo y aun maniatado en todo momento, fue llevado ante la presencia de Caifás. Jesús respiraba el aire fresco de la mañana, mientras sentía la suave brisa que anunciaba un nuevo día, la cual aliviaba el dolor de su mejilla maltrecha. El regusto a su preciosa sangre, escamándole la garganta. Los primeros regueros de su santa y pura pigmentación de hemoglobina, cubriendo su ya maltrecha barbilla. Por el camino, los hombres que lo custodiaban se mofaban de Él y le golpeaban. Le tapaban la cara y le preguntaban: ¿Quién es el que te ha pegado?...

Ya en el Sanedrín y con todos los ancianos del pueblo reunidos, Caifás después de escuchar con atención todas las falsas acusaciones que se hacían contra Jesús, promovidas por el y sus sacerdotes se atrevió a preguntar, y poniéndose en medio del patio, se acerco y le dijo: ¿Eres tú el Mesías? ¿El Hijo del Bendito?........ Aquellos segundos se hicieron eternos y Jesús, levantando la mirada contesto:

¡Si, Yo soy!.... -dijo mirando directamente a Caifás.

Y veras al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Padre...

Caifás rasgándose las vestiduras clamó: Ya lo habéis escuchado. Llevémoslo ante Pilatos.

Ya en el Pretorio, cuando Pilatos fue informado, dejo pasar al reo, mientras los sumos sacerdotes se quedaban fuera, para no ser contaminados. Pilatos salio fuera y les pregunto: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? ¿Para que me lo habéis traído aquí? Le respondieron que lo traían porque era un malhechor y que se autoproclamaba Rey de los Judíos. Nosotros no podemos dar muerte y según nuestras leyes es lo que se merece por blasfemia.

Pilatos al escuchar esto, entró donde estaba Jesús, lo observo, se fijo en su maltrecha mejilla (como todos) y le pregunto: ¿Eres tú el Rey de los Judíos, tal y como aseguran estos sacerdotes del Sanedrín? Jesús le respondió: Si yo soy. Pero mi Reino no es de este mundo.

¿Osea que eres Rey?- le increpo Pilatos. Tú lo dices- respondió Jesús. Para esto he nacido y para esto vine al mundo. Para dar testimonio de la Verdad…

y Pilatos extrañado, le corto repentinamente presguntandole al Señor y así mismo:

-¿Qué es la Verdad?

Pilatos no encontrando culpa alguna en este hombre, según las costumbres romanas, les comento a los sacerdotes que ya que tenían la costumbre de soltar a un preso por la Pascua Judía, tenía en calabozos a Barrabás. Sacando a Jesús a las mismas escalinatas pregunto al pueblo allí congregado:

-¿A quien queréis que suelte? ¿A Barrabás, o a Jesús?......

Los gritos a favor de Jesús pronto fueron calmados por los seguidores del sumo sacerdote, los cuales con una ira y una rabia inusitada, gritaban a favor de Barrabás.

Pilato, mando retirar al reo al interior de la fortaleza, y lo mando azotar, pensando que esto calmaría los ánimos de los allí presentes. Fue azotado en el patio de caballerizas de la fortaleza romana. El castigo fue brutal y desmedido. Normal, las fuerzas de ocupación romana no se encontraban todos los días con la papeleta de azotar a uno que se proclamaba Rey de Israel.

Una vez azotado, lo revistieron con un manto purpura y lo coronaron de espinas y los soldados se burlaban de el diciéndole: ¡Salve, Rey de los Judíos!

Pilatos al ver a Jesús tras el azotamiento, dijo: ¡Ecce Homo! Y lo presento al pueblo, esperando que este se apiadara de Jesús. Yo no encuentro en él ninguna culpa- dijo Pilatos. Tomadlo vosotros y crucificadlo. Los Sumos Sacerdotes le recriminaban al procurador romano: Nosotros no podemos dar muerte. Pero está escrito. Y según esa ley debe morir, porque se hace pasar por el Hijo de Dios.

Volviendo a entrar en el Pretorio, Pilatos volvió a preguntarle a Jesús de Nazaret: ¿Quién eres?, ¿Por qué no me contestas?, ¿No sabes que tengo el poder de Crucificarte o el de darte la libertad?

Jesús, una vez más, pese al escarnio al que había sido sometido, con una dulzura y una bondad infinita, respondió: No tendrías potestad alguna sobre mí, sino se te hubiera dado desde lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti, tiene mayor pecado que tú.

Pilatos, asombrado de la majestuosidad de sus palabras, sintió dudas y buscaba la manera de poder soltarlo, así que entro en la fortaleza dejando solo a Jesús. Seguía Pilatos fijándose absorto en su mejilla ya amoratada. La imperceptible soledad de nuestro Señor, maltratado, esperando la sentencia de muerte que nos redimiese de nuestros pecados y que rescatase nuestras almas, es la viva estampa de la verdad suprema, cuando Jesús se pasea por las calles de un barrio con gracia.

Y este Jesús, solo, golpeado en su mejilla, azotado, humillado, revestido de purpura y coronado de espinas, en su soledad del pretorio antes de que Pilatos dictara a regañadientes sentencia, es el que nosotros, los cofrades del Rescate nos encontramos cada vez que vamos a la Magdalena. Cada vez que miramos alguna foto que inunda las estancias de nuestras casas. Cada vez que abrimos la cartera. Cada vez que se nos coge un pellizco en nuestros corazones y nos acordamos de Él. Por muy lejos que nos encontremos. Siempre se nos aparece la inconmensurable presencia de su Soberana Realeza y Eterna. Jesús del Rescate es efigie suprema del Dios hecho Hombre, que camina por calles empedradas de corazones, antiguas, con cierto sabor de aquel que se cree ya perdido, pero que emana efluvios sabios y castizos en cuanto paseas por ellas. Magdalena…… barrio bendito y señero, por donde Cristo derrama su “Gracia” y Rescata almas cada lunes santo.

Yo así te siento, y te veo siempre en ese momento de tu pasión ¡Oh, Dulce Jesús del Rescate!

Rescate con “R” de Realeza, con “R” de Redención, con “R” de “RESCATE"

SIEMPRE RESCATE

CHRISTIPASSIO.-

Pd: esta entrada, tuve el inmenso honor de poder realizarla en el blog de mis amigos Redentoristas. Espero que os guste, y por eso la hemos "rescatado", nunca mejor dicho. Dedicada a todos los que alguna vez se estremecieron ante la mirada de Jesús del Rescate y Verdadero Señor de la Parroquial de la Magdalena.

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