Los que se meten bajo la oscuridad del faldon

lunes, 10 de octubre de 2016

Retomar el pulso...

Venía yo queriendo retomar el pulso a mi blog, durante mucho tiempo. Hacía días, semanas, meses, incluso más dos años, (la última entrada fue un Viernes de Dolores de 2014, 11 de abril, para ser más exactos), que la idea rondaba y rondaba, pero no me decidía a escribiros (aunque he de reconocer que muchas veces, no fue a vosotros a los que me dirigí en su momento). Y así pasaban los días, negro sobre blanco en el calendario, y no encontraba realmente la oportunidad de deciros "Hola", o de simplemente, conseguir juntar en estas lineas perfectamente alineadas, las palabras unas detrás de las otras, para expresar cualquier idea, pensamiento, experiencia, recuerdo, vivencia, oportunidad, sentimiento, nostalgia, alegría... 



No sabía de qué, cómo, o cuando hacerlo. No es que estuviese falto de ideas, pero quizás si de motivación. Pero no era una falta de motivación general, si no más bien, que mi motivación en todo este tiempo ha sido otra, y en ella he estado dejando proyectados todos mis esfuerzos día tras día. Ahora, una vez ya andado un buen trecho del camino y echando como siempre la mirada atrás, para saber quién soy, de dónde vengo, y tener más claro hacía dónde voy, me ha llamado... y he decidido volver a destapar el tarro de tinta invisible, con el que intentar volver a sorprenderos, de vez en cuando. Quizás no lo consiga. Quizás tampoco lo consiguiese con anterioridad. Quizás...



Quizás sea, porque es lunes, y me encantan los lunes. Eso ya es una cosa que todos deberíais de saber. No me he escondido nunca. Como que me gustan los impares, siempre. Todos. Unos más que otros, pero en definitiva, todos los impares, como todos los lunes. El "Lunes" me parece un día maravilloso, lleno de nuevas metas y destinos. Los lunes, no son el comienzo de una nueva subida y escalada tortuosa de esa hipotética montaña que algunos me queréis hacer creer que son las semanas. Esas semanas que por lo visto para el resto de los mortales terminan un viernes, con el consabido inicio del fin de semana. Que va!!!... los días son días, y todos pasan, como pasaron generaciones enteras bajo su mirada, humilde y gacha, bajados los párpados, como quien evita mirar un futuro que está escrito, y que sabe que va a suceder. Es más. Lo abraza, lo quiere, y da hasta el último aliento de sus pulmones, para que así se cumpla...



Por esa sencilla razón, me encantan los lunes. Porque están repletos de fuerza. De Amor. De camino. De metas. De principios. Y mientras nos quede un principio, hay que darlo TODO, todos los días. Independientemente de que color marque la fecha en un calendario. Sin mirar más que fijamente al presente con los pies en el suelo, y los bolsillos repletos de ilusiones renovadas. Pero sin olvidar jamás todo el pasado y sobre todo, lo aprendido. Los lunes son siempre el comienzo de todo. No es un día más. Simplemente tú decides que significado le pones a un lunes nuevo. Lunes es tan solo una palabra. Pero cada uno, la escribe como más le gusta. Y yo la pinto de Rescate... Siempre Rescate...



Lunes. Esa palabra impar de cinco letras distintas, que yo disfrazo de sentimiento, de percepción trinitaria y redentora, y la hago distinta. Le doy un carisma, una impronta, un sentido. La adorno de letanías, de poemas y de canciones. La visto de tradición e historia. Le doy la vuelta tantas veces como quiero, hasta que caigo en la preciosa locura de sumar lunes y ser siempre impar. Sí. Los lunes son impares, y por eso también los adoro. Y por si fuese poco, la banda sonora de mis lunes, desde hace ya unos cuantos de muchos lunes (que jamás serán suficientes), son los destellos apenas imperceptibles de sus sonrisas. Sonrisas que madrugan acariciando levemente las paredes de nuestra casa, tras despojarse lentamente de las sábanas aún calientes. Sonrisas que son posadas con suavidad sobre la bandeja donde reposa el café caliente de la mañana, mientras se escucha lejano y sordo el goteo cercano de la ducha templada recién cerrado el grifo. Sonrisas convertidas en caricias con las que me despierto los lunes... qué benditos son los lunes, desde hace ya tantos lunes, que a veces ni recuerdo, cómo ni cuando empezó todo...


Pero una cosa si que sé, porque siempre la he sabido. Te adoro. Como adoro los lunes. porque vais juntos de la mano. Como siempre en el fondo te he Adorado. Porque has sido tú, quien has cambiado por completo mi vida. La has dotado de sentido. La has completado, completamente. La has cubierto de alegrías y de tanto Amor, que a veces los lunes ya se me quedan pequeños. Y me has dado cientos de miles de nuevos lunes con motivos para sonreír. Para ser feliz. Para seguir creciendo. Para ser mejor. Para no dejar de creer. Para saber que mis pasos junto a los tuyos, guiarán los pasos que tengan que venir. Para no desfallecer. Para nunca arrojar la hipotética toalla a la esquina de un hipotético y patético ring que es para muchos la vida, mientras que para nosotros no deja de ser un milagro. Un milagro que da comienzo cada nuevo lunes. Para saber que cuantos más lunes vengan, mejor será... y que la vida, jamás nos dejará de sorprender, pues se abre paso nuevamente, con la sonrisa de un nuevo lunes...


Y como Amo lo que hago, jamás podrán borrar esa sonrisa de mi cara cada vez que salgo a la calle un Lunes. El reflejo de la sonrisa en mis comisuras está marcado cada lunes. Siempre son nuevas esas sonrisas. Sonrisas mágicas, llenas de vida, plenas, adorables y sin estrenar. Yo estreno nuevos lunes, y me los visto de lo que me place. Quizás porque en el fondo, los lunes me pertenecen por derecho propio. Porque quizás llegó un día en el que me los gané. Y me coloqué la medalla junto al pecho, para poder decirle a todo el mundo, que Adoro los Lunes, como te Adoro a TI.



¿Y aún me preguntas tú, por qué a mí me gustan los Lunes?...

¿Será por que Sale un Lunes el Señor a la calle?... ¿Será porque te llevo tan dentro, que te me escapas por los poros de la piel, y te conviertes en sonrisas en mis comisuras y miradas de soslayo?... ¿Será por eso, Señor, que los Lunes son "sagráos"?...

Será... será... será...


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