A siete días...
Los que se meten bajo la oscuridad del faldon
lunes, 26 de marzo de 2012
sábado, 24 de marzo de 2012
Hay cosas que no cambian...
Hay cosas que no cambian. Y muchas otras que es mejor dejarlas tal cual están, y por lo visto son, fueron y serán. Yo, creo que soy una de esas cosas. Y hay cosas que llevo haciendo desde que tengo trece años. Ni uno más, y ni uno menos... siempre fui el mismo, y siempre lo seré. Nada ni nadie me hará cambiar. Soy tal cual soy. No se puede agradar a todo el mundo, y eso es algo que ya tengo más que asumido, aunque me haya costado tanto como me ha costado, con el paso de todos estos años. Y a veces, uno se para y piensa seriamente, si uno tiene lo que se merece. O no...
La verdad, es que como os he dicho, hay cosas que no cambian. Y en realidad, ¿¿¿para que cambiar lo que uno siente y cree como bueno, como placentero, como verdad, como forma de ser y de sentir, y porqué no, como forma y manera de vivir???. Formas y maneras que me han hecho ser lo que soy, porque así siempre lo quise. No busqué más que lo mejor para quien andase a mi lado. No busqué más, que sonreír a la vida de maneras distintas, aun sabiendo que el chaparrón y las nubes grises en el cielo, a más de uno les hacían ver las cosas de distintas maneras a las mías. Ya lo he dicho, no se puede agradar a todo el mundo... y no es que lo sienta. Es que es así.
Aun así, seguiré en mi empeño de ser quien soy... y quien quiero ser. De mostrarme tal y como soy... y siempre fui. Y no dejaré de decirle a todo el mundo donde eché los dientes, donde comencé a caminar por aquellos senderos de luz iluminados por capirotes de raso azul, y a la vera de donde me llevé las primeras puñaladas, en este corazón que va camino de los cuarenta, sin apenas darse cuenta de que los años pasan para todos. No me esconderé, pues nunca lo hice. Soy quien soy... "áhyh ashr áhyh"...
Por eso y porque un simple mensaje llegado esta madrugada a mi cuenta de correo me ha hecho temblar una vez más, los cimientos donde se aposentan desde ya hace mucho tiempo, mis creencias, mis devociones, mis alegrías y mis penas, mis logros y mis derrotas, mis ansias de ser mejor y de hacer mejores a los que de siempre me quise rodear. Por eso y por miles de cosas que me acompañan desde los trece años, y que ya quedarán para mi, seguiré siendo fiel a mis principios, a mis costumbres, a mis maneras, y a mi forma de entender lo que para mi significa y es mi Hermandad de "Los Salesianos"... y lo que es, ha sido y será, El Santísimo Cristo de la Redención para este que os escribe...
Y ahora, permitan que me dirija a El.... Siempre me acerqué, me acerco y me acercaré a Ti, con el corazón temblando, y el pecho abierto de par en par. Con un beso siempre preparado y alojado en las comisuras de mis labios, y que guardo siempre para Ti, aunque tantas y tantas veces no te lo pueda dar. Y sin reservas sabes, que siempre me acerqué a tu altar o a tu añorada capilla coqueta de reja forjada. Y te acaricié los pies, fríos e inertes, con la dulzura de quien acaricia a aquellos que más quiere. Con el suave tacto de mi piel en tu piel, se me quitaron todas las hirientes y agudas punzadas que mi corazón tal vez algún día sintió. Equivocadas o no... buscadas, encontradas, queridas, merecidas, peleadas, discutidas, inmerecidas, asumidas, rumiadas, abandonadas, sin derecho, envidiosas, crueles,... o no...
Y por eso, y porque hay cosas que no cambian, yo lo seguiré haciendo. Me acercaré como siempre. Me aferraré a mi Fe y a Ti, como el naufrago que se aferra a un trozo de madera a la deriva, para que le sirva de balsa y tabla de "salvación". Y besaré tus pies tres veces y con mi mano te acaricio, mientras te cuento todo lo que Tu ya sabes de antemano. Como toda la vida. Pero también, y Tu lo sabes, siempre esperaré a que seas descendido de las alturas de donde te puedo ver el resto del año, para que pueda besar tu costado. Esa quinta llaga impar, que me lleva directa a Tu corazón y que yo hago mío, aunque solo sea una sola vez al año. Lo seguiré haciendo. Porque soy así y siempre lo he hecho, lo hice y lo haré. No me quites jamás el privilegio de poder besar año tras año tu costado, Señor de la Redención... hasta el último de mis días...
Pues hay cosas que es mejor dejarlas tal cual están, y por lo visto son, fueron y serán. Yo, creo que soy una de esas cosas. Y hay cosas que llevo haciendo desde que tengo trece años. Ni uno más, y ni uno menos... siempre fui el mismo, y siempre lo seré. Nada ni nadie me hará cambiar. Soy tal cual soy. No se puede agradar a todo el mundo, y eso es algo que ya tengo más que asumido, aunque me haya costado tanto como me ha costado, con el paso de todos estos años. Y a veces, uno se para y piensa seriamente, si uno tiene lo que se merece. O no...
En este beso, inmortalizado por la oportuna lente y el obturador de la cámara de José Velasco, al que le agradezco profundamente esta foto, va todo mi Amor y mi siempre sincera petición de Salud para todos aquellos que la necesiten, y sobre todo, para aquellos que siempre quise, quiero y querré...
Señor de la Redención... que así sea. Amén...
Pd: Y para mi... bueno tu ya sabes... "áhyh ashr áhyh"... Soy quien Soy... y eso nunca cambiará...
miércoles, 21 de marzo de 2012
Salesianos... La recta final...
Salesianos encara la recta final, de cara a la Semana Santa 2012
1º Día Triduo Cuaresmal. A su finalización se procederá al Descendimiento del Santísimo Cristo de la Redención.
Viernes 23 de marzo. 19:30h.
2º Día Triduo Cuaresmal. A su finalización se realizará un Vía Crucis por las calles aledañas al Colegio Salesiano.
Sábado 24 de marzo. 19:30h.
3º Día Triduo Cuaresmal. Durante la celebración se bendecirán los nuevos enseres que lucirá este año la hermandad.
Domingo 25 de marzo. 13:00h.
Función Principal de Instituto. Durante la misma se impondrán las medallas a los nuevos hermanos que lo deseen.
martes, 20 de marzo de 2012
De vez en cuando, Silencio...
Os dejo el artículo que me solicitaron para esta cuaresma y que ya ha salido publicado en el Boletín Divina Misericordia 2012, de la Hdad. del Silencio - Granada.
De
vez en cuando, Silencio…
Ante quien siempre me debo de callar,
ya sea ante su paso… o delante de su
guión...
Ante la misericordia infinita de un Cristo,
crucificado sobre taracea...
Ante la penumbra de mi alma y el silencio
de sus noches...
Ante El, y solo ante El... bendita efigie
divina y devocional...
Ante el Amor infinito, la Luz del mundo, y
la Vida…
Señor, Salvación de vivos y muertos.
Divino Redentor…
Ante quien siempre me debo de callar,
ya sea ante su paso… o delante de su
guión...
De vez en cuando, Señor, me escapo a verte. Busco un hueco, o lo intento, en este trajín de vida sin reposo y sin descanso, que nos estresa y nos desespera a partes iguales. -"Esta la cosa chunga, Padre mío, y si me paro, se me va la Vida…"…
Que no daría yo por poder visitarte más a
menudo. Y cuando no puedo, no te creas que no te busco en las sombras, aquellas
que la penumbra me deja ver en noches oscuras y en calma. Que no daría yo, por
dejar pasar las horas muertas a tu muerta vera, sin prestarle atención alguna a
las manecillas incansables de un reloj que nunca llevo, pero que sé a ciencia
cierta, que no paran de dar vueltas y vueltas… y más vueltas…
Sentarme a tu vera un ratico, por el
simple hecho de sentarme, para la mayoría de las veces no decir nada. Simplemente
notar el espeso silencio de tu muerte serena, tu bondad infinita y tus carnes
frías e inertes que cuelgan de un madero de manera gratuita, para la salvación
de todos los que seguimos crucificándote a diario.
Daría mucho más de lo que muchos puedan
estar ahora mismo pensando, por parar el tiempo en esos instantes en los que
uno se siente verdaderamente en paz, tranquilo, sosegado, intentando no hacer
frente a las afrentas que contra ti claman los ultradefensores de la concordia,
el respeto, la tolerancia y la laicidad penosa de esta sociedad nueva y que no
sabe a qué juega, ni a donde va.
Que no daría yo, por pasar las horas que
me puedan quedar al día, sentado a tu verita, perdonando a quien nos juzga pero
no nos perdona, e intentando comprender que se haga siempre tu voluntad, sobre
todo aquí en la tierra. Porque ya tendré tiempo de comprobar cómo se hace allá,
en el cielo.
Poder parar el tiempo tan solo unos momentos,
para seguir reconociendo, que no nos falta gracias a Ti el pan nuestro de cada
día, convertido en el mejor de los "misterios" de cuantos
misterios yo pueda conocer.
Intentando ser objetivo y franco, primero
conmigo mismo, y después con los demás, aunque eso a veces duela, y no sabéis
de que formas y maneras. Un solo instante a tu lado, nos puede cambiar la vida
y las maneras de pensar. Incluso las de respirar, de latir, de sentir y hasta
de andar. Nos puede cambiar las hechuras del alma, lijando asperezas donde las
haya, y afilando esquinas ya maltrechas para sacarle punta a nuestros
pensamientos, nuestra fe, y nuestras creencias. Un rato de charla intensa,
mística y placentera contigo, tengo que reconocer que me ensancha el alma y me
regocija en el corazón.
Me entristece el estar sentado a tu vera y
no poder hacer más nada que contemplarte en silencio, pero he de reconocer que
también me alegra esta situación a partes iguales. Tristeza. Y alegría. Provocas
sentimientos en mí, que pocas cosas más hacen que salten esos resortes a veces
mal engrasados y que chirrían infinidad de veces cuando los goznes de nuestras
junturas envejecen con cada paso que damos… y con cada error que cometemos.
Pobres humanos que al fin y al cabo es lo que somos…
Señor... qué bonito es tu silencio, y
cuanto respeto me inflige el estar a tu vera, por haber pecado, o producirte un
daño o una ofensa con mis actos. Tú que estás en los cielos, ¿¿cómo te noto tan
cerca??... Tú que eres Santo y Seña, ¿¿cómo es que llevas por corona un espino
que se nos clava en la retina y nos araña la sangre??... Tú que eres Rey de
Reyes, ¿¿qué haces colgado inerte de un madero ornamental, al que en Granada
llamamos “taracea”??...
No lo entiendo. De verdad que muchas veces
no lo entiendo. Y por eso, de vez en cuando te busco... y te hago mil preguntas
en silencio, o simplemente callo y me quedo siempre como siempre,… en
silencio... y es que no hay nada más bello, que el silencio de tu muerte
generosa para regocijo de quienes te amamos, y para el pesar de cuantos no
queriéndote, y que reniegan abiertamente de Ti, qué casualidad que te tienen
siempre en la boca...
Señor, cuan grande eres, Misericordia
bendita. Que hasta muerto en la cruz, provocas la ira de unos, y el
remordimiento ancestral de los otros... y todo eso en silencio. En el mayor y
más respetuoso de los silencios... y es que como ya he escuchado y leído alguna
vez a un "amigo" que bien sabe de Ti, y de los tuyos... ante Ti, solo
hay que hacer una cosa... callarse. Callarse y disfrutar de tus silencios…
Silencios... qué bonitos son tus silencios, Padre mío. Que tremenda
la oscuridad de la noche que nos envuelve y nos da paso a otra que seguro que
está por venir, y que llamaremos siempre “la siguiente”. Siempre es de noche,
al menos para mí. La luna no existe. Solo existen los silencios. Al amparo de
las sombras busco refugio y perdón para mi condena y los pecados que me
llevaron a ella. No se encuentran las palabras ante tu muerte tan fría y tan
repentina…
Anoche, en el cenáculo de los misterios nos dejabas tu legado de
Hombre y de Dios, convertido en pan y vino. Y hoy... hoy te encuentras colgado
como la ropa vieja y usada, desamparado al viento, la lluvia o la escarcha de
estas madrugadas que arrecian en nuestra ciudad. Malherido, como un león
acorralado por tantas hienas. Desangrado, como el cordero que en pascua gritaron
las escrituras. Inerte, como la roca que es fría y no da calor. Y en
silencio... en el más profundo y constante silencio...
En el más profundo y constante de los silencios... y es que hay
silencios que cortan como espadas. Y otros que hieren y te parecen silencios de
los que te matan lentamente, pero no te dejan morir del todo. Hay silencios que
se soportan o al menos se intentan sobrellevar. Silencios que estoicamente se
miran de frente, y otros que ni siquiera los ves "de venir"…
Silencios en los que intentas guardar la compostura. Silencios en
los que te tambaleas y crees perder la noción del tiempo, del espacio y de lo
que te sustenta bajo los pies. Silencios largos y lentos. Silencios espesos y
abandonados, en los que nadie es capaz de respirar…
Dicen muchas veces que hay personas silenciosas, que son mucho más
interesantes que los mejores oradores. Los silencios son marchitos si nadie los
capta, y terriblemente crueles para aquellos que si los escuchan. A veces, el
silencio es la mayor y la peor mentira…
Y también dicen que hay que guardarse de un agua silenciosa, de un
perro silencioso y de un enemigo silencioso. Y yo quizás, ya conozco a los
tres. Y te digo, sin ningún miedo a equivocarme, que estos silencios no son
para nada comparables con el tuyo, Señor, pero todos ellos me hieren y como la
arena del desierto para el viajero fatigado, son lo mismo que los silencios de
las conversaciones incesantes de los amantes de sus propios silencios…
Soporto incluso aunque herido de muerte, el silencio de una playa
sin olas. Soporto Señor, y Tú lo sabes, el enterrarme y esconderme bajo la
arena si se tercia y permanecer alejado, aislado, herido y callado... y en
silencio…
Pero tu silencio, el tuyo... me mata. No puedo aguantar más un
segundo contemplando tu silencio, porque yo soy de los que los oyen, de los que
los captan, y de los que se envenenan con el... con tu silencio...
y tu Silencio, Señor,...
es el más fuerte de los ruidos…
y quizás… de los ruidos el más fuerte...
Ante la misericordia infinita de un Cristo
crucificado sobre taracea...
Ante la penumbra de mi alma y el silencio
de sus noches...
Ante El, y solo ante El... bendita efigie
divina y devocional...
Ante el Amor infinito, la Luz del mundo, y
la Vida…
Señor, Salvación de vivos y muertos.
Divino Redentor…
Ante quien siempre me debo de callar,
ya sea ante su paso… o delante de su
guión...
Porque Tú eres Jesús, Tú eres la Luz… y Tú
eres la Vida…
viernes, 16 de marzo de 2012
A quince días...
A quince días...
En apenas quince días impares, seremos pasto de dolores y no será un viernes cualquiera. Ni otro parecido. A quince días de que la gloria, dejaremos que campee a sus anchas por nuestras calles, sonrisas impregnadas en cada adoquín de sabiduría ancestral y matriarcal. Granada es Madre, y como buena Madre acoge cuanto le llega. Lo desbarata en un momento y lo pone en lo más alto, para dejarnos sensaciones encontradas que durante los próximos siete días de una semana de ocho, con sus dos domingos, nos harán sentir de maneras diferentes y muy nuestras. Pero hoy no hablamos de semana santa. Hoy hablamos de querencia. De la jartible querencia que le tenemos a nuestras cosas, y que dentro de quince días nos hará cruzarnos por la calle con una sonrisa que no es normal. Simplemente porque es distinta.
Estos días nos vemos en ensayos, pues somos los costaleros los que mas nos vemos, mientras en distintas cofradías nos palpamos los cuellos contra los maderos de nuestras propias penas y miserias. Nos saludamos en casas de hermandad a la hora de pagar la cuota, o de retirar el hábito correspondiente. Nos tomamos treinta y tres a la salida de los cultos, cualesquiera eventos poético-cofrades, presentaciones emotivas de carteles que no dicen nada, ni el cartel, ni la foto, ni el presentador, pues la foto es para echarla a los leones, pregones con más acierto unos que otros, y todas esas cosas que nos gustan a rabiar, siempre por el tercer tiempo, muchas veces más fructífero que el primero, o el segundo. Y esto es así... la mayoría de las veces...
Pero el viernes que nos sacude el alma dentro de quince días y la despoja del polvo acumulado en las junturas de todo un año, ese viernes es distinto y debiese llamarse "Viernes de Alegría". Sale el Señor a la calle con hechuras distintas. Se rezan las estaciones por las calles de la Magdalena, Fígares o Campo del Príncipe, de maneras distintas. El aire parece que densa y contiene como nunca el perfume aterciopelado de los aromas de un incienso que hoy huele de maneras distintas. Y yo, habré salido del trabajo como siempre, a ultima hora. Buscando la compaña de mis hijos, para acudir a las citas anuales. Esas citas, a las que siempre que El quiera, yo acudiré presto, raudo y veloz. Con una sonrisa que ensanche el alma...
Ver al Señor , ya con la noche encima, es una de las experiencias más placenteras de esta vida. Mucho más que verlo salir aun con la luz de la tarde, esa que prácticamente se pierde entre las calles del Barrio de Gracia. Yo lo prefiero así. Un poquito más tarde, con la noche a las espaldas y ese pómulo marcado por los flashes que abofetean su cara una y otra vez, para dejar instantáneas que durarán eternamente en nuestras retinas y en nuestros corazones. Y después de acompañar al Señor por las calles de su barrio, a la carrera... lo que viene siendo un entreno de lo que está por llegar dos días después, aunque yo por salir bajo el Señor de la Santa Cena Sacramental, no pueda acompañar a los míos en dichas excursiones cofrades... ahora vemos está cofradía aquí, la otra la recogemos allí, y a esta nos la encontramos por aquí... como toda la vida de Dios... un no parar...
Y a la carrera llegamos, mientras a lo lejos, un sonido metálico y brillante me rompe el alma y me la hace jirones. Partes o porciones de un todo, que se desangra al llegar esta tarde noche... cornetas que en la calle Pan, espadaña, parada, fonda, santo y seña de la Familia León, anuncian como cada "Viernes de Alegría", que el mejor de los nacidos, ya está a las puertas del Perpetuo Socorro, y dispuesto a entrar en una Jerusalem granadina y malafollá, que lo está esperando a regañadientes por unos, y con los brazos abiertos por los otros. Y es entonces cuando ya mi alma se rompe en mil añicos, que iré recomponiendo a cada chicotá de las que daré en los próximos días... que serán iguales de intensos que los ya pasados en otros años, pero que vendrán cargados de sensaciones nuevas, frescas, vivas... y que mejor que poder empaparse de ellas, que al amparo de mis hijos... siempre de mis hijos, y al lado de quien me quiere, y bien que lo se...
Ya, para lo demás, que cada uno se lo imagine,... como cada uno pueda, o quiera... porque yo lo único que sé ahora mismo, es que quedan dos semanas, para que la Semana Santa, la mía, la particular, la que seguro que cada uno de ustedes lleva dentro de sí, y es la que quiere y la que espera... eche a andar... y eso es un regalo con el que pensar, disfrutar, y soñar.. y mientras sueño yo con eso... sueñen ustedes con la suya... que esto ya está aquí....
Pd: En la calle Pan nos vemos y escuchamos... y en la Calle Pan, el Pan de Vida, se hace palpable al compás de tambores destemplados y brillantes sones armónicos de los que levantan el bello, puesto que fueron compuestos para el Señor... y todo lo que sea para o de El Señor, es de bellito de punta y vámonos...
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