Los que se meten bajo la oscuridad del faldon

lunes, 8 de noviembre de 2010

Imagen del día... lunes...

Ni el fulgor de Tu mirada,
ni la mansedumbre de tu calma quieta,
ni el remanso de paz de Tu mejilla,
ni la sangre por nosotros derramada.

Tu eres mi Rey, Rescate.
Redentor del mundo y amigo nuestro...
Salve, Jesús Cautivo de la Magdalena.

La Luna... "no existe"...

domingo, 7 de noviembre de 2010

Otra vez más, perdido en el llanto de tus ojos...


Otra vez más. Lo tengo que reconocer. Otra vez frente a Ti, y me sigues imponiendo como la primera vez. Igual que en aquel besamanos inmaculado, en el que te ganaste el privilegio de ser para mi, una de las imágenes marianas de Granada que más me impactan y me transmiten. Cuanto de bien puesta está tu advocación, Madre. Mayor Dolor. Y es que bastan unos segundos, pocos, para quedarse para siempre perdido en tus enrojecidas pupilas. Cuanto nos dicen y cuanto vemos en ellas.

Llegué tarde a tu encuentro. Tu paso de palio, bellamente engalanado y con un exorno floral exquisito, reviraba frente a la puerta de Santo Domingo. Las Hermandades que te habían hecho compaña, se despedían de Ti en ese mismo punto y centro neuralgico de nuestra semana mayor y de todo un barrio y una manera de ser, sentir y vivir las cofradías. Al calor de las callejuelas del Realejo y con el calor de sus gentes, tu candelería , totalmente encendida siempre y en todo momento, aunaba el suave perfume de la cera que llora, gracias a la llama ardiente de tantos corazones buenos como vi en aquella plaza.

Gente de nuestra Semana Santa y de todos los estamentos posibles. Costaleros, Capataces, músicos y gentes de bandas, hermanos mayores y menores, nazarenos de unas y de otras cofradías, bellas mantillas que se atavían serenamente en tardes de pasión para acompañar a sus hermandades y personajes de sobra conocidos por todos y de los que no daré sus nombres.


Ya no te perdí de vista. Al menos, y ya que había salido de casa, el rato que estuviese en la calle, que lo echara al lado tuyo. Bella chicotá con la que "la perla negra" se despidió de Santo Domingo, y que os dejo en esta entrada, porque ha tenido que ser contigo Mayor Dolor, con quien yo haya subido mis primeros dos vídeos a youtube, después de tener una cuenta abierta una infinidad de meses sin darle un uso concreto. Más tarde otra chicotá de la que nos gusta a los costaleros de palio, y mira que soy y me considero alto (altísimo diría yo) como para eso, pero caprichos del destino, siempre me he sido costalero de palio, y así me lo han hecho saber algún que otro capataz. Sonaba Campanilleros, para enfilar la Calle Maestro Luís de Granada, mientras buscabas a paso acompasado y a medio pie, la Plaza de los Campos. Luego esa bajada tranquila y gustándote a los dos costeros por la Cuesta del Progreso. Y "La Mariana" envidiable a los sones de la grandísima banda que llevabas ayer para regocijo nuestro, vuestro, de los de abajo, de los de afuera y de cuantos pudimos disfrutar ayer de tu presencia en las calles. Caridad del Guadalquivir fue la marcha que te llevó hasta la misma puerta del Chikito, por la magistral Banda del Carmen de Salteras. Un compact, ni más ni menos. Además, no viniendo a escatimar ni calidad ni sobre todo cantidad. Gracias, sevillanos macarenos y del Carmen, por dejar ayer vuestra esencia musical detrás de un paso de palio de mi Ciudad... gracias, y gracias a quien hizo las gestiones necesarias para que así fuese...

Pero llegó el momento en el que me perdí. Fue levantar en el Chikito y me metí en la bulla que ya venía desde hacía ya un rato. Tras saludar a muchos conocidos y amigos me perdí, y por unos instantes me vi solo y de nuevo frente a tus enrojecidas y eternas pupilas. Frente a tus ojos inmensos como la Mar de las lagrimas que atesoras y por las que cada una de ellas, saladas e intensas, me llevaron a tantos otros "Ave María" como son los regueros que recorren tus preciosas mejillas... impar, siete, esos fueron los que te recé delante de tu paso, mientras mis pies recorrían hacía atrás, los metros que te separaban de una Carrera que ya es de la Virgen, y que anoche fue de nuevo tuya y compartida.

De ahí ya hasta el final, disfrutando. Como el niño chico que fui en aquella mañana de Resurrección, en la que tras ver al Dios de la muerte en silencio y reflejado en la madera marchar hacía San José a hombros de sus hermanos, con el arte, la categoría y el honor que debe de ser portar al mismo Dios. Luego, esperé tu salida, y te acompañe con los rayitos del sol de una mañana en la que recuerdo perfectamente cada una de las chicotás que tu navío bucanero dio a la luz de la Gloria, y que culminó con un tremendo encuentro con Jesús del Dulce Nombre al llegar a la Carrera de la Virgen. Igual. Lo de anoche lo disfrute igual e incluso yo diría que hasta más... y no fue por el hecho de verte pasear de noche, que ya de por sí es mística y nos eriza la piel al amparo de lunas que no existen si Tu estás en la calle. Ni tampoco por el hecho puntual de que tu candelería fuese en todo momento y lugar siempre encendida y tremendamente mimada por el cañero, al que desde este blog felicito. Ni tampoco por la musicalidad que el Carmen de Salteras nos dejó en cada una de tus chicotas. Y tampoco, y estoy seguro, que fueron los trabajos realizados debajo de tu paso y con los que disfrutaron muchos amigos y conocidos. No, señora, No fue eso.

No, Señora. No. No fue ninguna de esas cosas. Amén de que disfruté y mucho de Tu Altísima presencia en primera persona, creo que anoche sentí una de las cosas más maravillosas y que muchas veces no tenemos en cuenta. Y es que gracias a Ti, gracias a que estabas en la calle un seis de noviembre, en una fecha impersonal y fuera de todo lugar para un palio doloroso como el que ostentas y tanto llenas, anoche algo estalló en mi corazón y quizás fue con lo que más disfruté. Ese pellizco que no esperas, pero que te asalta en la mente y te toca la fibra. Y no fue otra cosa, que el tremendo milagro que obras. Porque Tu, Señora, y bajo la advocación que sea, siempre que estés en la calle, me darás la tremenda oportunidad de ver a seres a los que yo quiero y ellos saben que se les aprecia. A todos ellos. A los que sigues por sus blogs, por sus fotos, por sus pregones, o por sus trabajos dentro de el mundo cofrade, por sus méritos costaleros, por ser gente de negro con peso y no de negro por comprarse un traje en Tejidos Palencia o en el Sprinter. Vi gentes que los admiras por ser grandes cofrades, por ser gentes de la semana santa, de la nuestra y de otras, personas de los que hacen posible que cada año tengamos una semana digna de recordar año tras año. Vi amigos y conocidos, que si no fueran por estas cosas, nos veriamos quien sabe cuando, donde y de que manera...

Porque, vi caras que no sueles ver todos los días y que el que más y el que menos se alegran de verte, y eso es de agradecer Señora, porque nos haces juntarnos alrededor tuya y compartir lo que más nos gusta. Y anoche fue noche de Mayor Dolor. Pero también fue noche de amigos y conocidos... y por eso también te doy las gracias, Señora. Porque de la misma manera que me pierdo en tus enrojecidos ojos, Tu me haces reencontrarme conmigo mismo y con lo que de verdad importa. Las personas. Todas las que hacemos posible día a día, que Tu luzcas tu inmensa grandeza Real y Soberana en las calles, y que no estés sola, a la deriva, cual barco pirata abordado por esta sociedad mercantilista y agnóstica, sin sentido del honor y del deber, y sin un rumbo que les lleve a buen puerto. Las cartas esféricas en este país, ya se perdieron hace tiempo, pero siempre quedarán brújulas como Tu, que nos marquen como ayer el camino de la Verdad, la Fe, la Amistad y el cariño que Granada supo entregarte, y que Tu, como siempre agradecida, nos devolviste en cada una de tus levantás y de las chicotás que dio tu precioso paso de palio...


Por siempre tuyo, Mayor Dolor, Reina de San Jose de Calasanz, Bella Perla Negra que conquistaste la ciudad que fuese en su día capital de la Roma Imperial, y generosa Amatista del Genil, como ya dijo el Monaguillo en su Convento hace ya casi un año. Adiós y gracias. Hasta el año que viene, en el que no se si te veré... aunque se intentará... créeme que se intentará.

Pd: Las imágenes de esta entrada son mías, y los vídeos también, además de ser los primeros subidos por mi al youtube. Espero que os gusten. Todas menos la preciosa instantanea en donde se puede contemplar su magnífica belleza, y que está extraída del blog del Convento del Monaguillo... a mi es que todavía me tiembla el pulso para intentar realizar un retrato de su primer plano...

viernes, 5 de noviembre de 2010

Quien eres Tu??

Quien eres Tu??... La Mejor de las Nacidas, y la que le da sentido a mi Vida...

De vez en cuando...


De vez en cuando, me escapo a verte. Busco un hueco, o lo intento, en este trajín de vida sin reposo y sin descanso, que nos estresa y nos desespera a partes iguales. -"Esta la cosa chunga, Padre mío". Que no daría yo por poder visitarte más a menudo. Y cuando no puedo, no te creas que no te busco en las sombras que la penumbra deja ver en noches oscuras y en calma. Que no daría yo, por dejar pasar las horas muertas a tu vera, sin prestarle atención a las manecillas incansables de un reloj que nunca llevo, pero que se que no paran de dar vueltas y vueltas. Sentarme a tu vera un ratico, para a veces no decir nada. Notar el espeso silencio de tu muerte serena, tu bondad infinita y tus carnes frías e inertes que cuelgan de un madero de manera gratuita, para la salvación de todos los que seguimos crucificandote a diario. Daría mucho más de lo que muchos puedan estar ahora mismo pensando, por parar el tiempo en esos instantes en los que uno se siente verdaderamente en paz, tranquilo, sosegado, intentando no hacer frente a las afrentas que contra ti claman los ultradefensores de la concordia, el respeto, la tolerancia y la laicidad penosa de esta sociedad nueva y que no sabe a que juega ni a donde va. Que no daría yo, por pasar las horas que me puedan quedar al día, sentado a tu verita, perdonando a quien nos juzga pero no nos perdona, e intentando comprender que se haga siempre tu voluntad, sobre todo aquí en la tierra. Porque ya tendré tiempo de comprobar como se hace en el cielo. Poder parar el tiempo tan solo unos momentos, para seguir reconociendo que no nos falta gracias a Ti, el pan nuestro de cada día, convertido en el mejor de los "misterios" de cuantos misterios yo pueda conocer. Intentando ser objetivo y franco, primero conmigo mismo, y después con los demás, aunque eso a veces duela, y no sabéis de que manera. Un solo instante a tu lado, nos puede cambiar la vida y las maneras de pensar. Incluso las de respirar, de latir, de sentir y hasta de andar. Nos puede cambiar las hechuras del alma, lijando asperezas donde las haya, y afilando esquinas ya maltrechas para sacarle punta a nuestros pensamientos, nuestra fe, y nuestras creencias. Un rato de charla intensa, mística y placentera contigo, tengo que reconocer que me ensancha el alma y me regocija en el corazón. Me entristece el estar sentado a tu vera y no poder hacer más nada que contemplarte en silencio, pero he de reconocer que también me alegra a partes iguales. Provocas sentimientos en mi, que pocas cosas más hacen que salten esos resortes a veces mal engrasados y que chirrían infinidad de veces cuando los goznes de nuestras junturas envejecen con cada paso que damos. Señor... que bonito es tu silencio, y cuando respeto me inflige el estar a tu vera. Tu que estás en los cielos, ¿¿como te noto tan cerca??. Tu que eres Santo y Rey, ¿¿como es que llevas por corona un espino que se nos clava en la retina y nos araña la sangre??. Tu que eres Rey de Reyes, ¿¿que haces colgado inerte de un madero ornamental al que llamamos taracea??.

No lo entiendo. De verdad que muchas veces no lo entiendo. Y por eso, de vez en cuando te busco... y te hago mil preguntas en silencio, o simplemente callo y me quedo siempre en silencio... y es que no hay nada más bello, que el silencio de tu muerte generosa para regocijo de quienes te amamos, y para el pesar de cuantos no queriéndote, y que reniegan abiertamente de Ti, que casualidad que te tienen siempre en la boca...

Señor, cuan grande eres, Misericordia bendita. Que hasta muerto en la cruz, provocas la ira de unos, y el remordimiento ancestral de los otros... y todo eso en silencio. En el mayor y más respetuoso de los silencios... y es que como ya he escuchado y leído alguna vez a un "amigo"... ante Ti, solo hay que hacer una cosa... callarse.

jueves, 4 de noviembre de 2010

En tan solo un segundo

En tan solo un segundo. Avanzo entre un mar de capirotes negros y espigados, sin querer molestar, o siempre lo más mínimo, a un cortejo que llegando está a la catedral. La Cruz de guía, en plena Plaza de las Pasiegas y el primer tramo de hermanos, apenas cubriendo cincuenta metros escasos hasta donde la vista me da a distinguir un juego de ciriales. Un solo segundo. Uno solo. Corto, imperceptible, fugaz, rápido, mínimo, veloz. Apenas un vistazo. Un pellizco hondo y sereno. No te da tiempo a pensar. Ni parpadear. Y ahí está. Bajo el peso de nuestros pecados, caminando valiente y sin ayuda de nadie, con una zancada poderosa, incluso hasta prepotente, cargada de soberbia y de soberanía. Un segundo ha bastado para que se me queden sus hechuras, y mis pupilas se claven en la mar de su presencia divina. En tan solo un segundo, mis suspiros se juntaron en uno solo. Mi alma se agitó y se estremecieron las vigas en las que se apoya este pobre corazón, que muchas veces ya no sabe ni donde está, ni el porqué de tantas cosas. Un solo segundo, Señor. Y te vi pasar como siempre ante mi. Majestuoso, cruzándome contigo, como tantos años en mitad de un relevo que me de un soplo de aire para volver a casa con mi Reina Salesiana. Todos los años igual. Siempre en el mismo sitio y prácticamente a la misma hora. Yo ya de regreso y Tu aun quitando pecados en cada chicotá. Un solo segundo, Señor, todos los años le araño un instante al reloj de mi vida. Al ansia de no tenerte más a menudo. Un zarpazo al tiempo, o lo que es lo mismo, lo que uno tarda en persignarse como símbolo reconocido de tu Divinidad y del madero que portas. Y me alejo... buscando cualquier calle que me saque de Mesones para ir al encuentro de mi relevo en el Cine Aliatar... como cada año... yo empiezo ya mi recogía particular. San Antón me espera y el Angel Custodio silente, será fiel testigo del caminar de mi hermandad buscando un barrio que quieran o no, rezuma cofrade por los cuatro costados. Ahí te dejo, Señor poderoso, Cristo Rey del Albaicin. Pasión que caminas en busca de una muerte serena y redentora a la que yo acompaño como cada Jueves Santo... recuerdos de esos 20 segundos que desde 1990 hasta 2009 he vivido y compartido contigo, en la misma calle Marques de Gerona. Antes entrando a ella por Pescadería, y ahora entrando desde Mesones... mi palio ya se aleja, Señor, y se me pierde por Alhóndiga. Permíteme que me vaya, Ella me espera... y todo esto en tan solo un segundo. Gracias por haberme dado el privilegio un año más de verte en la calle, Señor de Pasión. Un segundo me basta y me sobra, para saber que siempre has estado ahí. Inmenso como el color de tus ojos reflejados en la Mar...

El palio más romántico de Granada - La Virgen de las Maravillas

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Foto cedida por Victor Ovies, de su web www.granadaphoto.com

El Misterio de los Misterios - La Santa Cena Sacramental

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