Los que se meten bajo la oscuridad del faldon

jueves, 14 de junio de 2012

Una semana después y...

Una semana después y... sigo sin saber que escribir... o mejor dicho. Son tantas las cosas que quisiera explicar y haceros sentir, que no encuentro ni las palabras, la forma o la manera de como empezar a hacerlo... solo sé, que todo lo que viví, experimenté, sentí y que ya llevo tatuado en el alma a fuego de Dios Vivo, es que todo eso lo hice con y gracias a estos hombres. Ahí están. Ellos son. Bueno, somos... la Cuadrilla Tres de los Costaleros del Corpus 2012... Gloria siempre al Señor Sacramentado, Dios Vivo y deciros, que ha sido un enorme placer y un grandísimo orgullo el poder hacerlo con estos Costaleros de Dios... del Mismo Dios... áhyh ahsr áhyh... así na más, y tan solo una cosa más. Daros a todos de manera pública... las gracias. Gracias, gracias y tres mil veces millones de gracias impares, a todos los que hace una semana fueron, conmigo uno solo, impar, eterno, maravilloso, místico, celestial, divino privilegio de ser... "los pies del Señor"... 



miércoles, 13 de junio de 2012

Un pequeño adelanto...

Es tan solo un pequeño adelanto... un adelanto al no saber que decir, como escribir, o de que manera expresar en este rincón, lo que mañana hará una semana que viví el pasado Jueves de Corpus... no encuentro aun las palabras, pues los sentimientos y las sensaciones siguen siendo aun muy fuertes, y tengo a Dios Vivo escapándose aun por los poros de mi piel... 

Todo esto me ha podido, y mucho. Para bien, siempre para bien. Y como bien dicen los hombres buenos y de negro, que fueron nuestros ojos aquella mañana, "A la Verdad, Siempre"... os dejo este pequeño adelanto. Un adelanto al no saber que escribir aun. Un adelanto, al no saber como transmitiros en palabras, todo lo que me fue ocurriendo desde aquel sorteo en la Quinta, el día de la Reunión de Costaleros del Corpus. Un adelanto, que El tan solo sabía que pasaría, en su forma y manera elegida por El Mismo Dios... le hice caso al bueno de Pepe Carvajal (Gracias, Maestro, es usted todo corazón), y me hinché de Dios, con todas las consecuencias posible... 

Y este adelanto, no puede ser otro que una simple imagen. Os dejo con la imagen del día, a tan solo veinticuatro horas de que haga una semana, que se cumpliese uno de mis más anhelados sueños costaleros. Después de esto, ya no hay más. Así lo certifico y lo rubrico donde y en presencia de quien haga falta. Me quedarán muchas corrías, algunos cuantos trabajos (ojalá que muchos), mis devociones particulares, y mis más queridas imágenes sagradas, que son para mi, mucho más que un trozo de madera, candelero o telas ricamente bordadas a las que rezarles de vez en cuando... eso lo dejo para los que adoran la cultura, la pompa y el ornato, y arremeten contra lo Sagrado, porque es gratuito en estos tiempos que corren, mientras tanto se pasan por la entrepierna, las fatiguitas y las creencias de los demás...

Así que como no se que más deciros, pues aun no doy crédito a lo vivido, os dejo con una sola imagen, ya que dicen que "una imagen vale más que mil palabras"... y yo añado, que vale mucho más que mil palabras impares, multiplicadas por tres. Una sola imagen, que es la verdad de la Verdad. No hay caras conocidas. No hay costales ni tirantes. No hay abrazos ni poses para las fotos, esas que muchos tratan de tildar "de abrazás costaleras", mera farándula cofrade, falsedad de quienes luego no se pueden ver, etc, etc.. 

Yo cuando doy un abrazo, lo doy de verdad y de corazón. Y si no, no lo doy... o espero la ocasión de que al menos mi corazón esté calmado y en paz. No se puede estar bajo un capillo, y apretando fuerte los dientes... no se puede empujar el palo, cuando tu alma no está limpia... y no se puede tocar un martillo, cuando tu corazón es tan negro, como el traje que te pones para estar delante de El...

Y por eso os dejo con esta fotografía.... porque el Jueves de Corpus en Granada, la Verdad es, que no hay más y nada vale más... que Los Pies del Señor, en esa mañana tan bonita y ya para siempre en mi corazón, como es la Mañana del Jueves de Corpus Christi granadino... 


A la Gloria, siempre... A la Verdad, siempre... y con la Tres, Siempre...

jueves, 31 de mayo de 2012

Y el tiempo se paró...

Ayer tarde, estando en el patio de un colegio que me ha dado mucho más que lo que me ha podido quitar, sentí que los años pasan. Pero pasan si uno quiere que así sea. Una sensación rara y estremecedora, fue la que me agitó el cuerpo, y me hizo pararme un buen rato a pensar. Justo debajo del pórtico de entrada, y mientras esperaba a mi madre en compañía de mi pequeño Jesús, por un momento me vi en aquel patio, rodeado de compañeros de infancia, juegos y rodillas destrozadas por aquel asfaltado de chinos rugosos, en el cual comenzaron mis días salesianos al amparo de Don Bosco, de María Auxiliadora y algún que otro pater, con el que cruzarnos por los pasillos cada mañana, para escuchar siempre el mismo saludo : "Buenos días, con alegría"... o "buenos días, amigos del mundo mundial"... 

Y mientras recordaba aquello, y esperaba el abrazo de mi hijo antes de su graduación, un pellizco hondo y profundo, seguido de un certero y doloroso latigazo, me recorrió el alma, y el tiempo se paró... y se paró en el mismo instante de ver a mi hijo, y ya me duró mientras me abrazó... y hasta que me soltó. Justo ahí, se paró el tiempo, como las manecillas de un reloj al que todos se olvidaron un buen día de darle cuerda. se paró el tiempo, cuando nos apretábamos en un intenso abrazo, en el que sobran palabras, pues nuestros corazones laten al mismo compás. Justo en ese preciso instante en que el alma se transporta y se funden en una aleación sincronizada, perfecta e inmortal. Justo en ese momento en que el mundo me importa un carajo, y mucho más lo que hagan los demás. Justo en la milésima perfectamente encajada, en la cual somos uno, porque uno somos, formando ese tres inmortal que siempre nos quedará para nosotros. Y justo, en lo poquito que dura esa porción de tiempo sin medida, el tiempo se paró. En seco. Y con la sensación de que ojalá fuese verdad, me hubiese quedado allí para siempre... ojalá que se parara el mundo cuando lo tengo entre mis brazos, mientras sus brazos ya de hombre me abrazan fuertemente, queriendo decir tantas cosas, que a mi no me hacen falta escuchar... como espero que a él tampoco...

Ojalá que el tiempo se parara para siempre, y así poder estrecharlo eternamente y pegarlo bien contra mi pecho, para que nada ni nadie le puedan hacer el más mínimo daño. Ojalá pudiese estar abrazado a él las veinticuatro horas que dura el día a día de nuestras vidas. La mía, terminando ya el recorrido imaginario que nos dibuja una montaña rusa al subir, y esperando esa caída que tendrá que venir, más tarde o más temprano. Y la suya, la cual siguiendo con la comparación, acaba de montarse en el coche que ni siquiera a empezado a subir la cuesta de su montaña rusa particular...

Y mientras duró ese abrazo, fuerte, intenso, de hombres... por mi cabeza pasaron miles y miles de fotogramas, que mi retina fue acumulando y archivando en los cajones almacenados de mi mente, y los que alguna que otra vez aparecen desordenados, y cree uno tener olvidados. Para nada, ahí están, y surgen por arte de magia, cuando un abrazo es así de certero y de humano. De padre a hijo, y viceversa. Todos los recuerdos afloran, y se escapan por donde mismo entraron,... los ojos... 

Y recordé, todo... La primera vez que lo vi. Su primer baño que fui yo quien se lo dio. Su primera muda de ropita limpia, que fui yo quien lo vistió para llevarlo y dejárselo en el regazo de su madre para que al fin lo viese. Ese olor a bebé que jamás olvidaré. Esos sueños que ya son mis desvelos desde ese primer llanto que te encoje el alma mientras esperas en la puerta de un paritorio. Las noches que no se dormía, mientras yo pasillo arriba y pasillo abajo, al son costalero que marcó nuestras vidas desde el primer día, lo dejaba dormidito entre mis brazos y bien pegadito a mi pecho. Esas sonrisas que nos regalaba todos los días, mientras con sus enormes y preciosos ojos iluminaba mi mundo, mientras él exploraba el suyo. Esos rizos que tanto envidiaba yo, y esos "zíes" con marcada y acentuada zeta que me volvían loco de alegría cada vez que le preguntaba algo... ¿quieres jugar? - Zí... ¿quieres venirte conmigo? - Zí... ¿quieres a papá?... - Zí... ¿que estas haciendo? - Zí... jajajaja... daba igual lo que le preguntase, la contestación de él siempre era "Zí"... y esos "zies" los tengo guardados todos... 

Como guardadas tengo, y sobre todo con el paso del tiempo comprobadas, las tremendas ganas que siempre tuvo de aprender, de vivir, de observar, de preguntar, de empaparse de la vida, de ser y de estar, que lo han llevado años más tarde, a ser la persona que es, y por la que yo siento total y absoluta devoción. No ya por el hecho de ser mi hijo, y un buen hijo. Si no por que simplemente es un chaval estupendo, amigos de sus amigos como yo ya sabía, y también quedó ayer demostrado, cuando al nombrarlo para subir a recoger su banda que lo acredita como alumno graduado en Bachillerato en Salesianos de Granada, hubo muchos de sus compañeros y compañeras que se levantaron y le dijeron de todo, entre vítores, ánimos y palmas... "Eres el mejor... "... "Guapo... (la mayoría de las féminas llevan toda la razón, y nadie se las puede quitar)"... "Eres un crack, tío..."... "Vales un montón, Fran..."... "Te queremos, eres muy Grande"... uffffff... y yo allí sentado, al lado de mi madre, una Abuela que es la tuya y que no dejó de llorar durante toda la graduación, mientras este que os escribe se encontraba con el corazón palpitando de emoción, orgullo y una tremenda felicidad, que ayer me superó... 


Así que tan solo decirte una y mil veces impares que ¡¡¡Enhorabuena, Chaval...!!!, que vales un imperio, y que mi universo gira y girará siempre en torno a ti. Que estoy totalmente orgulloso de ti, por que si unas notas te dan el pasaporte a una posible Carrera Universitaria el día de mañana, las palmas, vítores, muestras de alegría y de cariño de tus compañeros, para mi significan mucho más que cien mil matrículas de honor... y que aunque tu en algún momento llegases o puedas haber llegado a dudar, fuese de lo que fuese y por lo que fuese, solo te puedo decir lo de siempre. Que aquí estaré, apoyándote en todo, sea lo que sea. Aquí me tienes, para que me des abrazos como el de ayer, cada vez que tu quieras. Búscame, que para ti, siempre estaré, siempre habrá un hueco, siempre tendré tiempo, y si no lo tuviese por el devenir de esta vida asquerosa y siempre a la bulla, lo buscaré... porque lo mejor en esta vida, es que seas quien eres, y quien bien te quiera, te querrá por eso mismo... se siempre tú, en la felicidad y en la adversidad. En las alegrías y en las penas. En lo bueno y en lo menos bueno... pero que sepas siempre que aquí me tienes, para todo lo que necesites y te haga falta...

Y mientras tanto, vuela. Vive tu vida, sigue creciendo, que el margen es bueno, la semilla estupenda, las mimbres increíbles, y tu corazón el mejor de los corazones que yo conozco... y se halcón, siempre... o dragón o fénix, pero nunca seas águila... que nada ni nadie te diga que no puedes. Que nada ni nadie te hagan cambiar, mucho menos si es para peor... y que siempre recuerdes, que el día en que tú naciste, yo ya morí por primera vez en mi vida, para empezar una nueva vida de nuevo por ti, para ti y junto a ti...  

Y aquel día, mi niño... como ayer durante nuestro abrazo... el tiempo se paró...

lunes, 28 de mayo de 2012

Pentecostés...


Pentecostés (del griego Πεντηκοστή (ημέρα), Pentekosté (heméra) "el quincuagésimo día") describe la fiesta del quincuagésimo día después de la Pascua (Domingo de Resurrección) y que pone término al tiempo pascual.1
Durante Pentecostés se celebra el descenso del Espíritu Santo y el inicio de las actividades de la Iglesia. Por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo. En la liturgia católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad. La liturgia incluye la secuencia medieval Veni, Sancte Spiritus.
El fondo histórico de tal celebración se basa en la fiesta semanal judía llamada Shavuot (fiesta de las semanas), durante la cual se celebra el quincuagésimo día de la aparición de Dios en el monte Sinaí. Por lo tanto, en el día de Pentecostés también se celebra la entrega de la Ley (mandamientos) al pueblo de Israel.
En las Iglesias ortodoxas existen además la celebración de las Tres Divinas Personas o de la Santa Trinidad. Las Iglesias occidentales celebran para esta ocasión desde el siglo XIV su propia fiesta llamada Trinitatis (la fiesta de la Santísima Trinidad) una semana después del Pentecostés. (información extraída de Wikipedia)


Y aquí os dejo con la otra información... la melódica y acompasada marcha de la Banda del SôL...

Pentecostés... disfruten señores, que es Lunes y los lunes son mágicos siempre...




sábado, 26 de mayo de 2012

Y Jesús llevó a María...

Siempre, desde pequeño me hice la misma pregunta. Si Jesús, en los tiempos que corren actualmente y tal como está el panorama, y suponiendo que estuviese entre nosotros, ¿sería costalero?... Quizás sí, ¿porqué no?... el caso, es que me gusta imaginar que si su propio hijo, estuviese camuflado entre nosotros, sería el primero en llevar a su Madre, sobre sus hombros, o sobre su cerviz...

Aun así, todos somos sus hijos, ¿no?... De Dios y como no, de Ella... y esa sensación de que seamos "pequeños Jesús en potencia", la viví de manera intensa y muy emotiva el pasado día veinticuatro, festividad de María Auxiliadora. Por primera vez, Jesús, portaba a su Madre. Por primera vez, Jesús se hacía costalero. Por primera vez se hacía mayor, y mayor se hace su ilusión por ser su costalero. Solo piensa en pasear a su Madre, en cuanto pueda, y por que no, darle un paseo a Dios el día de mañana (va a ser alto el niño, jajaja)... y aunque trabajo estaba costando retenerlo, ya con sus dieciséis años y su cuerpo sufriendo cambios constantes que lo llevan a ser un poco más hombre todos los días, he de confesar que ya no pude retenerlo por más tiempo. Ese "Papa, quiero ser costalero...", me llenó de orgullo, y de no poca preocupación, que también he de decirlo. Al igual que me pasó con su hermano mayor, el sentido de la responsabilidad como padre, y como costalero, hace que sabiendo lo que sabes, y viendo y viviendo lo que ya uno ha visto y vivido, procures estar más pendiente, y saber como, donde y con quien sale. Ya no todo vale, como cuando yo empezara allá por 1987, con apenas trece años. Ya los pasos no son lo que eran, las maneras no son las que fueron y nosotros ya no somos los mismos...

Así que cuando recibí la noticia, una mezcla de satisfacción, orgullo, alegría y cierta preocupación se apoderó de mi... - ¿Pero donde vas a salir de costalero, mi vida?,... - En la Virgen del Colegio... en María Auxiliadora, papá... - Ahhh... vale, vale... (debo de decir, que la conversación por mi parte guardaba una media sonrisa dibujada en la comisura de mis labios, y que al otro lado del teléfono, bien sabía de la preciosa sonrisa que mi hijo atesora y por la que cual "belénesteban" Ma-To... y se apoderó entonces una tremenda alegría contenida tan dentro de mi, que aun dura, por saber que mis dos hijos seguirán los pasos de su padre, cosa que me estremece el alma y me da un pellizco que pocos sabrán, y que ojalá muchos sientan con el paso de los años)...

En ese momento, y tras explicarme qué, donde y cuando, y su ingenua pregunta acerca de si iría a verlo (como no iba yo a ver a mi hijo en su estreno costalero), a la que contesté, que por supuesto, que no faltaría y que allí estaría, pues al colgar, he de reconocer, que mi corazón se alegró enormemente, y a mi mente vinieron tantas y tantas noches paseando por un pasillo a paso costalero, arriba y abajo, mientras trataba de que se durmiese silbándole bellas melodías semanasanteras, como hice años atrás con su hermano mayor... 

Y fue una sorpresa cargada de alegría verlo igualar,... verlo vestido con vaqueros y camiseta blanca (que recuerdos me trae esa imagen ochentera y costalera por antonomasia en esta Granada Costalera) y estar a su lado, bien pegadito al improvisado costero derecho, donde le tocó hacer la salida para poner a María en el Patio del Colegio donde me dejé las rodillas hace tantos años ya, y saliendo desde el Pabellón convertido en Iglesia salesiana, se consumó su deseo de ser Costalero de María. Auxilio de Cristianos, que evoca una de mis devociones más queridas y amadas. La Redención y el Rescate, que vienen a ser el mismo Dios, pero con apellidos distintos...

Y fue una emoción que no puedo describir, contemplar como a los sones del Himno Nacional, ese mismo que algunos españoles se empeñan en apagar por rencillas políticas aprovechando eventos deportivos, salía por primera vez a mi hijo pequeño llevando a María. Costalero a horquilla, con su hombro izquierdo acariciando la morcilla y el peso de la madera que nos quita y perdona todos los pecados y nos devuelve las sonrisas y la misma vida, aunque eso también pocos lo entiendan... y esa cara que llevaba el duende que me sigue dando alegrías todos los días, no tuvo precio... como tampoco lo tuvo, el que yo pudiese compartir de primera mano, ese momento con él... y por el que doy gracias, Señor y Dios, gracias a ambos dos, que con el Espíritu Santo formáis ese impar mágico con el que yo pierdo el sentido y por el que doy parte de mi vida...

Esa cara, de jovenzuelo mutando a muchachote, y que pronto espero y deseo que sea un buen hombre, fue con la que me quedé. Y por unos instantes, creí que perdía a ese niño pequeño e infantil, que siempre me ha dado besos y abrazos con su melena rubita al viento y sus ojos abiertos de par en par, como su sonrisa eterna y placentera. Esa cara que entre nerviosismo, responsabilidad, mucha alegría, emoción, orgullo de él mismo por verse ahí, sorpresa, esos ojos clavados en Ella y en mi, y que dicen tanto cada vez que miran al mundo con su infinita profundidad y que acompañados siempre de su tremenda sonrisa, me terminó de decir, que mi pequeño, ya de pequeño le queda poco. O mejor dicho, ya no le queda nada. No obstante, seguirá siendo mi chico, mi pequeño, mi duende... lo será toda mi vida, y hasta que este que os escribe, cierre por ultima vez sus ojos, su corazón deje de palpitar y en su pecho no vuelva a entrar el aire de esta Granada que me vio nacer y que me sigue dando cobijo...

Y eso contestó a mi pregunta. Esa misma que me llevo haciendo tantos y tantos años... Si Jesús, en los tiempos que corren, estuviese entre nosotros, ¿sería costalero?... pues no lo sé, la verdad... me gusta pensar que si. Pero hoy, lo que si puedo decir, es alto y claro, es que mi hijo si lo es. Así que enhorabuena, mi vida. Y gracias,... gracias... y gracias por tres veces, por que ya puedo decir sin temor a equivocarme, que mis años debajo de los pasos, me han dado la mayor de las alegrías que un hombre y padre puede recibir de ellos. De los pasos que mis hombros o mi cerviz acariciaron un buen día, y me han devuelto mucho más que lo que yo he podido dar debajo de ellos... y es ver como mis hijos siguen el camino de la fe, la devoción y la costalería, por propia decisión, sin ser empujados lo más mínimo a ello, aunque ya se les vieran las hechuras y las maneras desde bien chiquititos...

Los he tenido siempre a mi vera, me han dado agua cuando he tenido sed. Me han dado un abrazo y un beso, antes de meterme bajo un paso y después de abandonar esa oscuridad por la que vivo y siento. He abrazado a mi hijo mayor ya bajo dos pasos. Y no hay dos sin tres... Le di el relevo en aquella Avenida de Cádiz, que bajo un manto azul de inmensa Salud eterna, nos unió en una inolvidable tarde de Jueves Santo. También fui sorprendido años más tarde en el relevo de Puentezuelas, cuando tras de mi sentí una voz familiar que me decía "no es malo ni ná, el costalero que llevo delante de mi en el costero...", y volviéndome hacía atrás, comprobé que era mi hijo el que me acariciaba con sus dedos, la arpillera que tapaba mi cabeza, recién entrado bajo el paso del Señor del Rescate, en lo que fue su estreno costalero bajo un paso de Cristo y a Costal... y eso fue parte de un Lunes Santo mágico e inmortal, que ya jamás podré olvidar, ni nadie me podrá quitar...

Y eso si que es, fue y será una inmensa alegría que vuestro padre siempre llevará consigo... así que solo me queda decir, señores y señoras... que, mi hijo ya es un hombre... y que espero, que de la misma manera que he podido compartir chicotás de embrujo, poder y magia con su hermano mayor, ojalá que Dios y su Bendita Madre me permitan en pocos años, poder tener la tremenda fortuna y oportunidad de dar unas cuantas chicotás con mi pequeño Jesús, o con los dos bajo un mismo paso, sumando conmigo ese tres por el que fui, soy y seré más que nada en el mundo, Costalero... por la infinita Gracia de Dios... por El, y para El... Costalero... sin más apellidos que de Ellos... bueno, eso, y todo lo que lleva acarreado el mio, mi apellido... Abuín... casi ná...

Costalero en mi vida, y costalero en la de vida de ellos. Por que si después de a Cristo y a su Amantísima Madre, y con el permiso de ambos dos... si debo de llevar a alguien sobre mis hombros o como buenamente pueda, son estos dos, son mis hijos, sin duda. No desfalleceré, no dejaré jamás de estar a su lado, y seré también su costalero, su amigo, su padre y el hombre por el que ellos se sientan orgullosos, espero, el día de mañana... y entonces, podré decir sin la menor duda y sin la más mínima equivocación, que mi hijos son costaleros... como su padre lo fue, lo es, y lo será... 

Y que Jesús... llevó a María...

Pd: larga vida costalera, carne de mi carne y sangre de mi sangre... que tus alegrías sean siempre las mías y que Ella, maría Madre de Cristo y Dios mismo te bendigan... te quiero, como no se puede querer ya más, y te adoro, con sus tres sílabas impares que forman la mejor de las palabras que puedes pronunciar cuando hablas de algo o de alguien... A-DO-RO... por que querer, se pueden querer muchas cosas. Amar, se pueden amar muchas cosas... pero Adorar, solo se puede adorar a una Madre, y como no, a Dios, sobre todas las cosas... que así sea, mi vida, mi pequeño Jesús. Que así sea... porque lo que yo tengo por vosotros dos, con permiso del mismo Dios, es ADORACIÓN...



















Te A-DO-RO, Jesús...

El palio más romántico de Granada - La Virgen de las Maravillas

El palio más romántico de Granada - La Virgen de las Maravillas
Foto cedida por Victor Ovies, de su web www.granadaphoto.com

El Misterio de los Misterios - La Santa Cena Sacramental

El Misterio de los Misterios - La Santa Cena Sacramental