Los que se meten bajo la oscuridad del faldon

martes, 3 de abril de 2012

En esta noche guergueré...



La luna vino a la fragua
con su mantilla de blanco
y el niño ya no la mira
que está mi niño rezando.

En una brisa de achares
mueve la luna sus brazos
queriendo torpe y ajena
bailar la luna un fandango.

Huye, luna, luna, luna…
hoy nadie te está mirando
que está saliendo el Moreno
Cristo de los gitanos,
ataíto a una columna
con el cordel del pecado
y tiene la espalda hería
y cansaítas las manos.

Déjame, niño, que baile
y mueva los pies descalzos
que pa mi danza de muerte
están los hombres cantando.

Huye, luna, luna, luna
que nadie te está mirando:
cantes del alma y saetas
es lo que estás escuchando
al Undebel de los cielos
que a la columna va atado.

Niño, déjame que baile
que ya me están jaleando.
Huye, luna, que no existes
ni sabes bailar fandangos.

Las saetas que tu oyes
son piropos y quebrantos
de esta noche guergueré
que es noche de martes santo.

Déjame, niño, que baile
y mírame mientras bailo.

Trimuche, yo no te miro
que está mi Undebel pasando
y si tú eres la muerte
puedes quedarte esperando
que yo me quedo a su vera
con los ojitos rezando
que Él es Señor de la Vida
Moreno de los Gitanos...

María del Mar Peña Martínez
Extracto Pregón Oficial de Almuñecar 2012

lunes, 2 de abril de 2012

A la Verdad... y con el corazón preparado...


A la Verdad... y con el corazón preparado... así terminaba yo mi último Domingo de Ramos. Con mis hijos, viendo al Señor de la Santa Cena recogerse en casa, y por eso, inmortalizamos este momento impar donde los haya. Tres, tres vidas, que son lo que son, y están donde están. Este año, también terminé mi Domingo de Ramos, de manera especial, puesto que me tocó realizar el ultimo trabajo y dejar al Rey de Santo Domingo en su capilla. Pero fuera, seguía siendo impar, lo que me late en el corazón y llevo profundamente grabado ya en el alma. Un Domingo de Ramos, pleno, junto a mis hijos y a la gente que quiero, y sobre todo y más importante, junto a la gente que me quiere...


Y así terminé mi jornada de Ramos el año pasado, y así la terminé este año. Siempre impar, por necesidad. 45 almas dándolo todo, por el Señor. Y tres almas en la plaza, esperando a este que os escribe. Pero ayer, comencé de nuevo, a la Verdad y con el corazón preparado para una Semana Santa más. Una de esas que aun sabiendo como son y lo que siempre nos deparan, nunca hubo ni he tenido dos iguales. En el Perpetuo Socorro, y al amparo de quienes quiero y más me quieren, con el calor de la tarde de Palmas y ramitas de Olivo. A la vera de quienes están conmigo, porque son míos , y de quien está conmigo porque así ella lo quiere. Y, tras un añito duro, muy duro y que se queda para mi, me dispuse a enfrentarme a esta nueva oportunidad que me regala el destino, afrontando con una nueva sonrisa todo aquello que me ofrece la vida,... "a la Verdad, y con el corazón preparado"...


He de decirlo. Y no por ello soy menos hombre. En la puerta del Perpetuo Socorro estallé, me rompí, me desahogué, y mientras tanto, escuchaba una voz en el costero derecho de mi vida, diciéndome bajito y con cariño... "échalo todo, y quédate en Paz"... y todo eso mientras se ponía en la calle, "la primera", que por ser quien es y por todo lo que nos deja cada año, yo la quiero como si fuese mía. De siempre...


Gracias, "Fer", porque siempre son bienvenidas aquellas palabras que salen del corazón, directas, y que traspasan todas las barreras posibles, para llegar a sitios donde muy poca gente hacen llegar las palabras. Directas a "el alma". Y nunca mejor dicho, y a la espera de la Virgen de la misma advocación. me quedé en PAZ. Señorita de San Andrés, a la que llevo ya varios años sin ver ponerse en la calle, porque no me da lugar. Ainsss... cuanto saben tus hechuras divinas de mujer, lo que siempre te he querido desde aquel año 92 en el que tuve la tremenda oportunidad de echarle una mano a tu cuadrilla de regreso a San Andrés. Eran otros tiempos. Otras semanas santas. Pero Tu, Señora de tintes azules como el cielo que te ampara, eres y seguirás siendo eterna doncella del domingo de ramos granadino... 


Siempre, en cuanto Jesús se nos presenta a esta Jesuralém farisea y apostata que es Granada, yo he de retirarme y marcharme del lugar, sin haber visto como Ella se pone en la calle, para bendecir de nuevo una semana santa más. Así lo llevo haciendo desde el año dos mil cuatro. Hace unos años, plagado de ilusiones costaleras a la vera de una cuadrilla cabal que se diluyó con el paso del tiempo, buscando las calles que me llevaban a la Carrera del Darro, para pasear a la Dueña, Madre y Reina de San Pedro, "el Palio más romántico de Granada". Y desde el año pasado, serpenteando calles que me llevan al mismo corazón del Realejo, para poder pasear al Señor de la Santa Cena, como el Rey de Santo Domingo se merece... pasando de esperar ver como se asoma al dintel de su casa desde el mismo árbol de siempre, a oler las maderas frescas y nuevas, pero impregnadas de soberbia y catedrática costalería que te hacen sentir y ser, lo que quiero y lo que siempre fui. Costalero...


Y así fue. Pero nunca dos semanas santas fueron iguales, como no lo son dos gotas de lluvia o dos copos de nieve. La de ayer, la tarde de ayer fue emotiva, distinta, profunda. Cuando sonaron los primeros compases, de los músicos que acompañan al Señor de la Triunfal Entrada, mi corazón se encogió. Y fruto de un año difícil, mis lágrimas brotaron, abrazado a quien me mima y me da sustento día a día, con su apoyo y su manera de ver y sentir las cosas a mi lado. Y abrazado con mis dos hijos, disfrutando de un Domingo de Ramos. Uno más, pero nunca uno igual...


Y de allí, a Santo Domingo. A la Verdad... y con el corazón preparado, como siempre. Y solo puedo decir desde este blog, que mil millones impares de veces "Gracias", a todos los que horas después, me hicieron volver a sentirme costalero del Señor... agradecido, siempre estaré agradecido para toda la vida. Y es que hay cosas, que no están pagadas con nada... como encontrarme a mi Manuel Peregrina en Girones, para que me termine de tirar del costal y nos fundamos en un abrazo nuevo, que ya tiene solera, casta, arte y tronío por los cuatro costaos y los cinco sentíos... que ganas de abrazarme con él, al salir de un trabajo en el Señor que es Principe del Realejo alto, y dador de Vida y Verdad...


Y gracias a ti, María del Mar. Todas, por devolverme sonrisas que ya creí perdidas, e ilusiones nuevas, que son, fueron y serán... mucho tenemos que hablar tu y yo. Mucho tenemos que hacer tu y yo. Y mucho nos tiene que dejar el Señor, que sonriamos el uno por el otro y viceversa. Gracias de corazón. Gracias, gracias y gracias...



Y gracias a tí, Tocayo a L´antigua usanza... gracias de verdad, por todo... y vaya estreno bendito que has tenido, bajo los palos del Misterio de los Misterios... enhorabuena artista. Y ya sabes, dale hoy un pellizquito por mi, a esos palos que hoy me tienen malo, pero malo de verdad... disfrútalo, hermano... un Lunes sin El, no es un lunes...

Y gracias a mis hijos, a los que amo PROFUNDAMENTE... porque sin ellos, nada de nada tendría sentido... y gracias a ellos y a la persona que me está devolviendo la Vida, la Sonrisa, la Ilusión y el Amor... nada pasa a ser TODO... 

viernes, 30 de marzo de 2012

Y me siguen llevando a Ti...

Hace prácticamente un año escribía una entrada en este blog. Hoy, sigo fiel a lo que escribí en su momento. Y por mucho que cambien la dirección de donde provienen las esquirlas que se clavan en mi alma día tras día, nada ni nadie me hará cambiar. Porque hay calles que siempre me llevan a Ti. Y aunque siguen siendo extrañas las maneras en las que lo hacen, y a pesar de los latigazos que recorren de punta a cabo mi cuerpo y mi alma con cada palpitar de mi corazón, a mi me saben más a victoria que a derrota. Aun sigo en pie. Aquí estoy, Señor. Aun tengo constancia de todas las veces que me he caído. Pero siempre fui de los que pensó "que a un tumbao, ya no hay quien lo tumbe"... y por eso, me levanto, planto rodilla en tierra, y apoyo mi mano sobre ella para ayudarme a mi mismo a levantar el peso de lo que quede aun de mi... porque siempre fue así...


Y sí, Señor. Tus calles aun siendo extrañas, siempre me dejaron la bendita sensación de estar como en casa. Se de donde vengo, mejor que nadie. Y se donde quiero ir, o al menos eso intento. Con mis miedos, mis dudas, mis angustias y mis dolores (a las que felicito en el día de hoy, a aquellas que en esta fecha celebren su onomástica), con mi ira humana y mi desazón marchita. Con la poquita ilusión que te dejan, o con la mucha con la que yo vivo las cosas.

Que seguiré pensando firmemente, que mi cielo azul del mediodía, también se convierte muchas veces de buenas a primeras en noche cerrada, oscura, fría e inerte. Muda, como tus calles al llegar la madrugá. Esas mismas calles mudas, a las que solo unos pocos le damos vida un puñado de lunes al año, bajo una parihuela también fría, inerte y de negro metal azabache. Y así son tus calles, esas que te dejan casi todos los días la misma sensación. Calles distintas siendo las mismas. Calles extrañas, siendo familiares. Calles de amores y de odios, tan parejos como verdaderos. Calles altaneras y orgullosas del pasado que las pisó, del presente de quienes las pisamos, y esperanzadas con el futuro que las pisará hasta reventar tus calles y las aceras... pisa fuerte la calle, siempre... y no dejes nunca de hacerlo, vida mía, y mi vida contigo así las pisará...

No cambiaré. Total... ¿para qué?... Si acaso, seré mejor. Incompleto en muchas cosas, pero rebosante de tantas otras. Y aunque al pisar cualquiera de las calles que siempre me lleven a Ti, a mis oídos vuelva ese ruin zumbido de quienes no hacen otra cosa que hacerme más fuerte, yo seguiré sonriendo. Siempre. Caminaré por tus calles al son de mi mejor sonrisa. Por que no cambio ni uno solo de los instantes y momentos en que dejé que todo esto fuese así... y en los que me dejé llevar por tus calles, las cuales siempre me terminaron llevando a Ti... siempre...



Y esta tarde-noche. No será distinta de otros Viernes de Dolores. Al final de mi jornada, Tu seguirás estando donde siempre estás. Y yo estaré, donde por lo visto ahora tengo que estar, o me toca. A verte iré, y con buena compaña. Este año, por primera vez mi hijo pequeño, Jesús, (que bonito nombre para un niño de pelo largo), será el que acompañe en esta ocasión a este pobre diablo, al que esta noche le faltará la compañía y sonrisa de la persona más grande de alma y corazón que conozco. Mi otro hijo, Francisco. El ha decidido no venir con su padre un Viernes de Dolores más, como llevaba ya haciendo algunos años. Y así será. Aun con dolor, no me queda otra que respetar su decisión y acatarla, por que es lo que único que me queda. Y aunque no la comparta, no puedo más que intentar asimilar y ponerme en el lugar de quien tanto dolor y tanto daño debió de sentir en su joven y alocado corazón, que empezaba pronto a descubrir, y de que maneras, lo que es sentirse "Rescatado"... y de un plumazo, perdió la sensación, perdió el norte, el rumbo, el punto de apoyo, y se derrumbó. Desde entonces, bien sabes Tu, que no es el mismo. Que a su corazón dolido y dañado, esa puñalada le hirió profundamente. Aun así, te pido Señor, que lo comprendas... es joven... y lo comprendo perfectamente, pues a mi también me pasó en su momento... y aun hoy, a pesar de la experiencia y los años, me sigue pasando... será porque siempre fui de vivir las cosas con "passion"... y a pesar de los pesares, me da mi que así seguiré siendo...



No lo sé, Señor de la Divina templanza. No lo sé. Pero esta tarde, cuando te vea aparecer entre nubes de incienso y me falte mi hijo a mi vera, sabré entonces que es lo que se siente. Así que dame fuerzas para soportarlo. Y dame paciencia para sobrellevar un lunes al año sin Ti, y sin él. Solo la tremenda sonrisa contagiosa de mi pequeño Jesús, será la que me saque esta tarde-noche de tanta calamidad y abismo, e intente hacerme olvidar la falta de quien faltará este año a la cita, por propia y convencida decisión. Solo él, mi pequeñajo de amplias sonrisas en las comisuras de sus labios, será el punto de apoyo donde sustentarme al verte pasar. Humillado, herido, absorto en tu destino final, que tu ya sabes, sabías y sabrás. Tu mirada serena y plagada de humildad y sabiduría eterna y ancestral, hará el resto. Ahora mismo, no te puedo decir, que sentiré, que pasará, que será de mi... no lo sé, Dulce Jesús del Rescate. Por eso y como dice el soniquete grabado a fuego en mi alma "yo te pido por tu Amor, que ése Amor tuyo me mate, antes de serte traidor. Que si en mí traición cupiera, par quien murió por mí, mil veces más me valiera morir donde y como quiera, que separarme de Ti... ¿Vivir si ti?... que locura..."


... y por todo esto, y porque sé, que al final todas las calle me siguen llevando a Ti,  solo te pido, y así lo haré cuando de nuevo te vea esta tarde, que no te apartes de mi Francisco, ni lo dejes apartarse de Ti. Que no dejes que te olvide, por cosas que no son de él. Que no lo abandones, Señor. Por que sé, cuanto te quiere, y los porqués de sus decisiones tal vez no pensadas con la suficiente claridad que da la templanza y la frialdad con la que deben de verse algunas cosas con el paso de los días, las semanas, los meses y los años. Ese ímpetu y fuerza en su Amor por Ti, y esa juventud, lo ciegan y no le dejan ver más allá del dolor y de Tu falta... y aunque no puedo hacer otra cosa que estar a su lado e intentar que todo esto pase, y cuanto antes mejor, yo te pido, Señor, que no se lo tengas en cuenta. Que es dolor lo que siente y no temor. Que es el desánimo lo que en él manda, y no traición. Que es nublada la vista y anda ciego el corazón. Que por todo eso, lo perdones, Señor... 

Por que si él no va, ni me acompaña a verte esta noche, mucho más lo siento yo... mucho más, lo siento yo...

sábado, 24 de marzo de 2012

Hay cosas que no cambian...

Hay cosas que no cambian. Y muchas otras que es mejor dejarlas tal cual están, y por lo visto son, fueron y serán. Yo, creo que soy una de esas cosas. Y hay cosas que llevo haciendo desde que tengo trece años. Ni uno más, y ni uno menos... siempre fui el mismo, y siempre lo seré. Nada ni nadie me hará cambiar. Soy tal cual soy. No se puede agradar a todo el mundo, y eso es algo que ya tengo más que asumido, aunque me haya costado tanto como me ha costado, con el paso de todos estos años. Y a veces, uno se para y piensa seriamente, si uno tiene lo que se merece. O no...

La verdad, es que como os he dicho, hay cosas que no cambian. Y en realidad, ¿¿¿para que cambiar lo que uno siente y cree como bueno, como placentero, como verdad, como forma de ser y de sentir, y porqué no, como forma y manera de vivir???. Formas y maneras que me han hecho ser lo que soy, porque así siempre lo quise. No busqué más que lo mejor para quien andase a mi lado. No busqué más, que sonreír a la vida de maneras distintas, aun sabiendo que el chaparrón y las nubes grises en el cielo, a más de uno les hacían ver las cosas de distintas maneras a las mías. Ya lo he dicho, no se puede agradar a todo el mundo... y no es que lo sienta. Es que es así.

Aun así, seguiré en mi empeño de ser quien soy... y quien quiero ser. De mostrarme tal y como soy... y siempre fui. Y no dejaré de decirle a todo el mundo donde eché los dientes, donde comencé a caminar por aquellos senderos de luz iluminados por capirotes de raso azul, y a la vera de donde me llevé las primeras puñaladas, en este corazón que va camino de los cuarenta, sin apenas darse cuenta de que los años pasan para todos. No me esconderé, pues nunca lo hice. Soy quien soy... "áhyh ashr áhyh"... 

Por eso y porque un simple mensaje llegado esta madrugada a mi cuenta de correo me ha hecho temblar una vez más, los cimientos donde se aposentan desde ya hace mucho tiempo, mis creencias, mis devociones, mis alegrías y mis penas, mis logros y mis derrotas, mis ansias de ser mejor y de hacer mejores a los que de siempre me quise rodear. Por eso y por miles de cosas que me acompañan desde los trece años, y que ya quedarán para mi, seguiré siendo fiel a mis principios, a mis costumbres, a mis maneras, y a mi forma de entender lo que para mi significa y es mi Hermandad de "Los Salesianos"... y lo que es, ha sido y será, El Santísimo Cristo de la Redención para este que os escribe...

Y ahora, permitan que me dirija a El.... Siempre me acerqué, me acerco y me acercaré a Ti, con el corazón temblando, y el pecho abierto de par en par. Con un beso siempre preparado y alojado en las comisuras de mis labios, y que guardo siempre para Ti, aunque tantas y tantas veces no te lo pueda dar. Y sin reservas sabes, que siempre me acerqué a tu altar o a tu añorada capilla coqueta de reja forjada. Y te acaricié los pies, fríos e inertes, con la dulzura de quien acaricia a aquellos que más quiere. Con el suave tacto de mi piel en tu piel, se me quitaron todas las hirientes y agudas punzadas que mi corazón tal vez algún día sintió. Equivocadas o no... buscadas, encontradas, queridas, merecidas, peleadas, discutidas, inmerecidas, asumidas, rumiadas, abandonadas, sin derecho, envidiosas, crueles,... o no...

Y por eso, y porque hay cosas que no cambian, yo lo seguiré haciendo. Me acercaré como siempre. Me aferraré a mi Fe y a Ti, como el naufrago que se aferra a un trozo de madera a la deriva, para que le sirva de balsa y tabla de "salvación". Y besaré tus pies tres veces y con mi mano te acaricio, mientras te cuento todo lo que Tu ya sabes de antemano. Como toda la vida. Pero también, y Tu lo sabes, siempre esperaré a que seas descendido de las alturas de donde te puedo ver el resto del año, para que pueda besar tu costado. Esa quinta llaga impar, que me lleva directa a Tu corazón y que yo hago mío, aunque solo sea una sola vez al año. Lo seguiré haciendo. Porque soy así y siempre lo he hecho, lo hice y lo haré. No me quites jamás el privilegio de poder besar año tras año tu costado, Señor de la Redención... hasta el último de mis días...

Pues hay cosas que es mejor dejarlas tal cual están, y por lo visto son, fueron y serán. Yo, creo que soy una de esas cosas. Y hay cosas que llevo haciendo desde que tengo trece años. Ni uno más, y ni uno menos... siempre fui el mismo, y siempre lo seré. Nada ni nadie me hará cambiar. Soy tal cual soy. No se puede agradar a todo el mundo, y eso es algo que ya tengo más que asumido, aunque me haya costado tanto como me ha costado, con el paso de todos estos años. Y a veces, uno se para y piensa seriamente, si uno tiene lo que se merece. O no...


En este beso, inmortalizado por la oportuna lente y el obturador de la cámara de José Velasco, al que le agradezco profundamente esta foto, va todo mi Amor y mi siempre sincera petición de Salud para todos aquellos que la necesiten, y sobre todo, para aquellos que siempre quise, quiero y querré...

Señor de la Redención... que así sea. Amén...

Pd: Y para mi... bueno tu ya sabes... "áhyh ashr áhyh"... Soy quien Soy... y eso nunca cambiará...

El palio más romántico de Granada - La Virgen de las Maravillas

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Foto cedida por Victor Ovies, de su web www.granadaphoto.com

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