Los que se meten bajo la oscuridad del faldon

viernes, 31 de diciembre de 2010

El ultimo día del año...

Bueno, ya está aquí. El último día del año. El que deshoja por completo los calendarios y los manda a la basura. Viernes e impar. Treinta y uno para ser más exactos, y a mi ese número me recuerda a palios valientes de seis palos por cinco y Ella en tó lo alto... sumando siempre treinta y uno. Bueno, no me quiero poner melancólico ni jartible de los pasos. Pero no puedo empezar esta entrada, sin una imagen que me da la vida y me la quita a partes iguales. El Señor de la Magdalena que tanto de bueno me ha dado. Mi Rescate bendito, que ha hecho cruzarse en mi camino personas fascinantes con las que he vivido momentos increíbles, y que por eso siempre le estaré eternamente agradecido. Jesús, Rescate... el mismo Dios...

Ha sido un año, no diré que ni bueno, ni malo. Un año más... en el que a unos les habrá ido de una manera y a otros de la contraria. Siempre suele pasar esto. Yo de todas formas, considero un año bueno en su global, aquel que hemos superado y vivido intensamente, tanto para lo malo como para lo bueno. Y este dos mil diez que se nos escapa, ha tenido de todo, como siempre... y se ha superado. Ya con eso me sobra y me basta, porque el hecho de sobrevivir, de mantener mi trabajo, de mantener amistades forjadas a base de chicotás y de estribillos, de penas y de alegrías, para mi supera ya con creces cualquier meta que me hubiese propuesto a finales de aquel que fue impar y que llamamos dos mil nueve.

No me voy a poner ahora a relacionar cuantas cosas de buenas y cuantas de malas me han pasado en este dos mil diez que se va al carajo en unas horas. Más que nada, porque seguramente lo que es bueno para mi, a lo mejor no lo ha sido tanto para otros, y viceversa. Así que me limitaré a deciros que ha sido un placer, compartir con todos vosotros todas aquellas cosas que me han ido pasando día a día... bueno, todas no, jajajaja... porque si no, esto más que un blog, parecería el consultorio del numero catorce de cualquier calle, y tampoco es eso... a pesar de haber vivido mi infancia en el número 14 de la Avenida de Cádiz... vamos, de locos...

Yo no soy de esos que se van preguntando "¿¿con que te quedas de este año??"... yo me quedo con todo. Con cada lagrima que derramé, con cada sonrisa que repartí, con cada pena que inundo mi alma, con cada alegría que me dio la vida, con cada suspiro que se entrecortó, con cada silencio que yo si escuché, con cada motivo para seguir adelante un día más, con las risas de mis dos hijos, con cada pasito que dí debajo de un paso, y con los que di estando fuera de ellos. Me quedaré con las miradas de los que me miran bien, y guardaré las que me crucé y me hicieron algún mal. Me quedo también con todos los días en los que levité, las mañanas en las que me levanté y las noches que retocé. Los abrazos que me dieron y los que estoy seguro de que dí. Los besos, todos ellos... todos. De todas las maneras y con todas las intenciones, las posibles y las imposibles. Me quedo con las noches en vela y los días de trabajo. Con las tertulias improvisadas y con los leonazos de la calle pan. Con la sal de la mar y con la arena de sus playas. Con la desidia de algunas tardes y con los beneplácitos de las dudas. Con las bocas calladas y los corazones que chillan. Con las gargantas resecas y las bufandas rojiblancas siempre al viento. Con mi tacita de plata en la distancia y sus estribillos inmortales. Con las madrugadas de concurso y con los despertares más bellos. Con mi Granada siempre eterna, bella y sin parangón. Con el romanticismo de sus calles y con el misticismo de sus plazas. Con la estela de calor que nos deja el periodo estival y con las moqueras que nos deja el invernal frío de nuestra ciudad. Me lo quedo todo, porque todo ya forma parte de mi.

Pecaría de imbecilidad extrema, sin en este preciso momento no me paro, en seco, y me acuerdo de lo que me ha dado este paso de palio y la gente por la que he estado debajo de el. Maravillas, para mi el palio más romántico de Granada, donde los enamorados se echan todos los años a la carrera y la llevan en volandas. Debo de decirlo, porque así es como lo siento. Y todo lo vivido en su cercanía, será siempre un grato recuerdo mientras este que os escriba permanezca entre vosotros. Larga vida a la Ilusión y a su cuadrilla, y que buenos que fueron todos los momentos que se vivieron bajo sus faldones. Se te echará de menos y mucho este año que comienza. Pero... así son las cosas, como la vida misma...

Y que buenos fueron todos los ratos que pasé delante de Tu azulejo, Madre Mía. Incluso un jueves santo en el destierro forzado. Hasta ese rato fue bueno y para mi se queda. Como guardo el perfume de tus flores al pasar, el azul de tu manto en mi retina al alejarse, el tintineo de los varales clavado a fuego en el alma, el soniquete de las bellotas rebotando en la alpaca, la caída del faldón y esa levantá de la que alguno se acordó y que siempre agradeceré. Que momento más malico me brindó este año que termina, una tarde de jueves santo, y por muy negro que fuese, que se vea, se viva y se sienta en el momento... siempre se termina por sacar algo de bueno. Y yo saqué de todo, lo mejor... y es que siempre estás conmigo, allá donde vaya...

Y para los lectores asiduos a esta bendita oscuridad que me hizo tal y como soy, mis mayores deseos de felicidad, paz, amor, muchos billetes grandes de quinientos y cordura para saber en qué y con quien gastarlos. Ha sido un honor, ir entrada a entrada, superando este año que ya nos abandona, cruel y villano, y a partes iguales mágico y eterno. Año par que siempre ha estado erre que erre, sumando impar. Tres, numero inmortal y trifásico (Alvaro, te debo no uno, sino impares). Yo hoy no me quejaré, y mirando al cielo como siempre, diré aquello de "virgencita, virgencita, que me quede como estoy"... aunque virgencita, ya sabes que nunca te pido para mi...

Gracias a Dios, y a su Bendita Madre, los que me importan se que están bien. La Salud prima en mi casa por encima de todas las cosas, de todos los servidores del servidor que se la dan de sirvientes, y de todas las constelaciones, hayan o no sido descubiertas. Sin ella, la salud de los mortales, nada sería posible de realizar. Y sin Ella, la que nos la da y nos la sostiene, tampoco. Es por ello, que la última imagen del año y de esta entrada, no podía ser de otra manera más que para Ella. Ni uvas, ni relojes marcando las doce, ni botellas de champan descorchadas, ni copas llenas y con algo de oro en su interior, ni ligueros rojos, ni serpentinas o matasuegras... la última imagen que se colgará en esta entrada que da el pitido final a este año que se nos termina, no puede ser más que para Ella... la que guía mis pasos en la distancia. La que es Santo y Seña de mi vida. La que me dio la mano siendo un crío y aun me la tiene cogida y bien cogida. La que me ampara noche y día. La que le dio sentido a unas zapatillas de esparto, a una faja y a unas maneras de ser y de sentir... porque sin Ella, Yo, no sería Yo... y mi existencia sería nula, vacía y marchita... vamos, que no sería ná de ná...

Así que hoy, levanto mi copa y brindo por todos vosotros y gracias a Ella. Y esta noche, cuando el reloj de cualquier puerta del sol suenen las doce campanadas, no me comeré las uvas como ya hice otros años. Os estaré deseando, a todos, uno a uno... lo mejor, de lo mejor... de lo más mejor... SALUD...

Pd: gracias a todos los que fueron, son y serán parte y arte, Bajo la Oscuridad del Faldón...

jueves, 30 de diciembre de 2010

La habitación de la vida...

La 403. Impar, y que suma impar... la habitación que nos ha dado una alegría inmensa antes de terminar el año. 29 de diciembre. Veintinueve, el mismo día que su abuelo, mi padre, pero este en el mes de mayo. Y veintinueve también como su tío nacho, que naciera el mismo día pero en octubre. Pues anoche, día veintinueve de diciembre, mi hermana ha tenido por fin a su hija, la cual se estaba haciendo de rogar desde el pasado diez de diciembre que saliese de cuentas según los médicos. El caso es que estaría tan agustico ahí dentro, que imaginándolo si es que se puede, no me extraña nada que no quisiera salir. Bienvenida al mundo, querida Paula, seas bienvenida. Pero...

El caso es que para terminar el año, es una buena noticia en este dos mil diez que se va ya, gracias a dios, aunque no lo diremos muy fuerte pues aun faltan 48 escasas horas, puede pasar de todo. De todas maneras, un nacimiento siempre es una buena noticia, para todos. Y encima cuando la cosa acaba bien, mejor. He podido ver a mi hermana en la habitación del despertar, y está bien.

Hay que saber entrar en todos los sitios, y después de ir unos a preguntar, otros a ver, y algunos a mirar, yo he ido a lo que hay que ir, y he conseguido entrar, ver a mi hermana, hablar con ella y saber que estaba bien. Al menos, le he dicho que estuviese tranquila, que todo estaba fenomenal y que ha tenido una niña preciosa. Incluso le he podido enseñar algunas fotos, ya que al ser nacimiento por "cesárea", no había podido ver a su hija. Y digo que le he enseñado algunas fotos porque antes, he podido estar un rato a solas con mi sobrina. Sí. Leéis bien, a solas.

Y es que en un momento, todos han salido de la habitación, mi hermano y su mujer que ya se iban, mis padres que querían ver a mi hermana, el marido de mi hermana con ellos y sus hermanas, las del marido, pues tanto de lo mismo, que mañana hay que currar. Todos han bajado a ver si podían ver a mi hermana Y al irse todos, me han dado una hermosa alegría, dejándome unos minutos maravillosos que os puedo decir que los he aprovechado, para decirle cuantas cosas me han salido de donde solo pueden salir cosas así. O del alma, o del corazón...

Le he comentado por lo bajini, lo mucho que la quiero sin que ella sepa aun quien soy yo. Le he dicho, que la Salud la estaba esperando y que ya jamás se irá de su vida porque así procuraré yo que sea. Le he dejado prestada mi mano, por si algún día le hace falta, que sepa que aquí estaré. Le he dicho tantas y tantas cosas, que como comprenderéis... nos podíamos tirar aquí toda la noche. Hasta que algo ha debido de entender y se ha agarrado a mi dedo. Momento facebook (y un carajo), momentos que nos da la vida y que se quedan para uno, aunque los comparta como es el caso....

Y además, hay cosas que le he dicho que tan solo las sabremos ella y yo. O yo y ella, que el burro por delante queda mucho más elegante. Y que siempre serán así. Entre ella y yo. Ella, un tesoro recién descubierto y yo, un templario que ya va pa viejo, para salvaguardarlo. En fin, larga vida Paula, bienvenida. Que tus padres te quieran, que tus tíos y abuelos te disfruten y que seas muy feliz. Nada más que eso te puedo desear ahora mismo, con tus tres horitas de vida. Se feliz, siempre...

Dios te Salve, Paula... del latín "La pequeña"... eso es lo que eres por ahora... la más pequeña. Dios esté contigo, porque Ella, la Señora que te colmará de Salud, ya estaba pendiente de que todo saliese bien... y ya la conocerás y cuando la veas, no te asustes, porque Ella no llora hoy por nosotros... ni siquiera llora por ti, hoy está feliz, y cuando llora lo hace por los que no nacerán...

Duerme, Paula... felices sueños, tesorillo, y al final el dos mil diez, no va a ser tan malo...

Y para lo que te haga falta, ya sabes... silbame, o cógete a mi mano...

lunes, 27 de diciembre de 2010

El último lunes del año...

El último lunes del año. Han sido tantos y tantas mañanas añorándote y deseando estar a tu vera siempre, que este tiene si cabe mayor importancia. No es un lunes cualquiera. Es el último lunes del año, y con el intento hacer balance de todo lo acontecido en este dos mil diez, tanto de lo malo como lo bueno, porque siempre hay de todo un poco. Si no, que insulsa sería la vida, y que tristes seríamos los seres humanos si todo siempre nos saliese bien. Este lunes, es un lunes más para agradecerte siempre todo cuanto me ha pasado en este año que ya se nos escapa. Este lunes, es un lunes más para intentar perderme en los caracoles de tu pelo al llegar a las orejas. Este lunes, es un lunes más para intentar como cada mañana, sentarme a tu lado y decirte cositas tan bajitas y susurradas, que tan solo Tu puedes escucharlas. Y este lunes, es un lunes más para seguir admirando tu carita divina y golpeada, tu amoratada mejilla, tus manos entrelazadas y cautivas, y tu pie, siempre adelantado el izquierdo, como debe de ser...

Es un lunes más, con el que se despiertan mis sentimientos más arraigados desde que entraras de lleno en mi alma, con la fuerza justa que le hacen falta a estas cosas y hace ya tanto tiempo, que prefiero no recordarlo. Se que por alguna extraña razón, siempre estuviste ahí. Y es un lunes más con el que se despide casi ya, un año que nos dejó una estación de penitencia incumplida por las calles, pero sentida y cumplida en el corazón. Aun noto mis pies fríos, mojados por la lluvia traicionera que nos cogió camino de la carrera oficial. Puentezuelas, esquina con Recogidas. Allí se encontraba la Cruz de Guía, y a unos pocos metros me encontraba yo, mientras los más pequeños del cortejo se intentaban guarecer del pequeño aguacero en una zapatería. El cortejo quieto, parado y bien ordenado. Y no nos quedó otra que volver sobre nuestros propios pasos hacía Tu morada Santa, la bendita Magdalena. El frío de las calles mojadas y el agua gélida acumulada en los cauchiles serán los recuerdos que guarde yo de ese lunes santo partido por la mitad y en el que no te vi en ningún momento pisar la calle. Y siempre los llevaré conmigo...

Hoy es un otro lunes más, O no!!!... Porque es el último lunes del año. Y no me puedo permitir empezar este día, sin decirte que te quiero. Gritar a los cuatro vientos que Tu eres Dios, y que en la Magdalena resides. Que tu eres Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Que te pido perdón por tantas cosas que habré hecho mal desde el primer lunes del año hasta este, y que te doy las gracias si de alguna de ellas, logré o saqué algo de bueno. Y que los lunes sin Ti, no serían lunes, ni serian nada...

Rescata mi alma, Señor... y aquí me tienes. Siempre a lo que Tu mandes... y esperando de nuevo, otros lunes que me lleven siempre a Ti... ya los estoy deseando...

Pd: y acuérdate de lo que tengo en casa, que pidiéndotelo a Ti, se que no le va a faltar...

sábado, 25 de diciembre de 2010

Y toda la oscuridad... se iluminó...

Y llegó el día que tenía que llegar, y María le dijo a José que había llegado el momento. Entonces y sorprendidos por la noche pararon junto a un establo, donde todo estaba oscuro y frío. Un humilde pesebre donde comían las bestias y el calor de la paja seca, sirvió de improvisado camastro celestial. José salió del establo con la intención de ir a buscar ayuda. Y de pronto toda la oscuridad se iluminó. Había nacido el Divino Salvador, El Mesías, El Redentor del Mundo, El Hijo de Dios, y ya desde aquel momento jamás hemos estado a oscuras... ni lo estaremos y así nos lo contaba Lucas, en su Evangelio antes de ser santo:

1 Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo.
2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.
3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.

4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,
5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.

6 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento,
7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.
8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.
9 Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.

10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;
12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
15 Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»

16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño;
18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.

19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.
20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

Feliz día de la Natividad del Señor... celebremos todos el día en en que toda la oscuridad se iluminó, incluida la que nos protege bajo este bendito faldón... Dios te Salve, María... llena fuiste y eres de Gracia... El Señor es contigo y bendito el fruto de tu vientre que hoy ha nacido, Jesús... Hijo Dios en la Tierra y en el Cielo... Nazareno de nuestras vidas y Santo Crucifijo en el que todos morimos día a día, para resucitar como está escrito y mandado....

El palio más romántico de Granada - La Virgen de las Maravillas

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Foto cedida por Victor Ovies, de su web www.granadaphoto.com

El Misterio de los Misterios - La Santa Cena Sacramental

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